*María del Pilar Eraso Soler  Bióloga

Especialista en manejo integral del medio ambiente.

 

5. Medicina Epidemiológica

 indios de las márgenes del río Tapaje, Provincia de Barbacoas. Acuarela de Manuel María Paz, 1856 y 1853.En: LA COLOMBIA INDIGENA DEL SIGLO XVI. CREDENCIAL HISTORIA. N° 33. 1992

El estudio de las enfermedades infecciosas, la transmisión de estas de una cultura a otra, de un ecosistema a otro, y todas las posibles consecuencias que esto pueda tener, relevan una problemática siempre de actualidad. La presencia de este tipo de patologías entre las poblaciones autóctonas antes de la llegada de Colón ha generado un sinnúmero de conjeturas; actualmente y gracias al avance de estudios paleontológicos y antropológicos, así que a la recopilación de las crónicas y escritos, se puede afirmar la preexistencia de ciertas Indios guahibos de Casanare Acuarela de Manuel María Paz, 1856 y 1853.En: LA COLOMBIA INDIGENA DEL SIGLO XVI. CREDENCIAL HISTORIA. N° 33. 1992 enfermedades infectocontagiosas, que si bien eran endémicas, tenían muy baja repercusión entre las sociedades que habitaban nuestro continente[1].

 

Entre la principales enfermedades reportadas están: la treponematosis (sífilis, pinta, yaws), la tuberculosis, la hepatitis, la tripanosomiasis y la leishmaniasis (uta); sin embargo, la baja densidad de la población y la buena calidad de vida (no existía problemas de malnutrición) impidieron la aparición de epidemias. Es sólo a partir del siglo XVI, que estas enfermedades además de otras que llegaron con los conquistadores y esclavos, constituyeron una de las mayores problemáticas epidemiológicas para las clases menos privilegiadas Indios de Coconuco en la provincia de Popayán.En: LA COLOMBIA INDIGENA DEL SIGLO XVI. CREDENCIAL HISTORIA. N° 33. 1992 (indígenas, negros y mestizos). Por su parte las principales enfermedades introducidas, causantes del mayor índice de morbilidad y mortalidad entre la población nativa, foránea y mestiza, fueron: la gripe, la viruela, el sarampión, la fiebre amarilla, el dengue, el paludismo, la lepra, la gonorrea y el tifo exantemático, entre otras[2]

 

El surgimiento de epidemias y focos de infección, después de la llegada de las nuevas culturas, pone de manifiesto la importancia de considerar la problemática de dichas enfermedades, bajo un punto de vista integral, es decir teniendo en cuenta el medio ambiente (sistema tropical húmedo) así que las condiciones históricas, culturales y sociales[3]. De esta manera se puede observar como el mantenimiento de una organización sociopolítica de tipo colonialista hasta inicios del siglo XX, bien que la República había sido instaurada a comienzos del siglo XIX, no permitió la adopción de programas de salud pública adecuados, para hacer frente a los problemas de nutrición y epidemias que aquejaban en mayor proporción a las clases sociales pobres[4].

 

 

 

5.1. Primeros Esbozos de una Medicina Epidemiológica

 

Se puede afirmar que desde la constitución de la Expedición Botánica en el siglo XVIII, se observó un verdadero movimiento naturalista en el Saffray, Charles, (1838 - ) Voyage a la Nouvelle-Grenade París: L. Hachette, 1869. En Naturalistas, exploradores y viajeros.país, el cual estimuló la aparición de grupos científicos y médicos, interesados en el desarrollo de una ciencia colombiana, estos grupos surgieron de manera más activa en la segunda mitad del siglo XIX y desarrollaron una labor muy interesante en materia de clasificación de flora y fauna, de otra parte estaban convencidos del endemismo de algunas de las enfermedades y de la importancia de adaptar la etiología y los tratamientos a las condiciones ambientales y regionales; dos aseveraciones que se tradujeron en dos propuestas : “Geografía Médica de Colombia” y “Medicina Nacional”[5].

 

Una de estas sociedades, la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales de Bogotá, fundada en 1873, se convirtió en la Academia Nacional de Medicina, en 1891. Esta sociedad tenía como objetivo rastrear las enfermedades presentes en las regiones ecuatoriales y describirlas. Basados en este primer intento de "Medicina Nacional", se crearon otras sociedades científicas, notablemente: la de Medellín (1887) y la de Cartagena (1893)[6].

 

La aparición de estas sociedades científicas, esboza los inicios de un aparato sanitario urbano, así que un embrión de "Medicina Nacional". Vapor Jiménez de Quesada de la Naviera Colombia en el siglo XX. entrando al puerto fluvial de Barranquilla (Tomado de: Barranquilla Gráfica, Enrique Rash Isla (Ed.). (1940). En "Commercio Transporte y Sociedad en Barranquilla en la Primera Mitad del Siglo XIX. Sergio Paolo Solano.1989Estas sociedades contribuyeron a la descripción y el estudio de las enfermedades consideradas específicas de climas cálidos; incitadas en parte por los avances en materia de comercio internacional y por el miedo a la propagación de epidemias como: la fiebre amarilla, el cólera, la peste bubónica, la influenza o la viruela.

 

Para el caso de Cartagena, dicha sociedad actuaba como una entidad consultora, al servicio del gobierno en materia de higiene y salubridad públicas; así mismo era responsable de dictar las medidas higiénicas sobre policía y sanidad del puerto. Aquí se trató de instaurar una escuela de Medicina Tropical, anexa a la facultad de medicina de la Universidad de Cartagena, sin embargo nunca se logró consolidar dicha propuesta[7].

 

5.2. Política Económica y Acuerdos Internacionales

 

Es importante ver como el control de estas enfermedades constituyó un de los temas más significativos de la salud pública de mediados del siglo XIX en Europa, no obstante, las campañas y los tratamientos para controlarlas eran causa de múltiples discrepancias, que propiciaron la realización de una serie de Conferencias Sanitarias Internacionales, a fin de encontrar una solución común. Finalmente son los intereses económicos y el riesgo de transmisión de epidemias a través del comercio internacional, lo que favoreció el establecimiento de una Detalle del mural de Luis Alberto Acuña. En: Los Tiempos del Cólera. Orígenes y LLegada de la Peste a Colombia.Emilio Quevedo V. Credecial Historia. N°29. 1992organización internacional, que pudiera controlar la propagación de dichas enfermedades y regular las normas de higiene a nivel internacional[8].

 

Para el caso colombiano, si bien las sociedades científicas malogradas habían tratado de dar una solución al problema epidemiológico, es solo una necesidad económica y de comercio exterior lo que favorece la búsqueda de soluciones sanitarias a los graves problemas que se presentaban a finales del siglo XIX, no solo en las zonas urbanas, sino también en las rurales. De esta manera, los gobernantes de la primera mitad del siglo XX se proponen modernizar el Estado, para lo cual, siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos, establecen una reglamentación de sanidad portuaria y envían representantes a las diferentes Convenciones Sanitarias Internacionales[9]

 

El desarrollo de una política de cooperación internacional en materia de salud pública, marca esta primera mitad de siglo, así que la llegada de numerosas misiones, como es el caso de la Fundación Rockefeller con sus programas de investigación y campañas para erradicar ciertas enfermedades como: la fiebre amarilla y la uncinariasis.

 

En términos generales, la colaboración internacional estaba basada en el control y solución de problemas ligados a la sanidad marítima y Mujeres. 1913 En Bogotá CD. Museo de Desarrollo Urbano.1998portuaria, buscando la erradicación de las enfermedades, sin embargo, todos los esfuerzos realizados en estos primeros cincuenta años se hallaban debilitados por la falta de integración de las políticas internacionales y regionales, es solamente, durante la segunda mitad del siglo pasado, que se logra avanzar en la unificación de dichos programas[10].

 

Si bien estos problemas sanitarios fueron el centro de atención y de estrategias sociales y de salud, es importante recordar la ignominia en que se encontraban los grupos de enfermos, victimas de: la lepra, la tuberculosis, la viruela y las enfermedades venéreas, los cuales eran considerados como un problema de tipo sociocultural y no de salud pública. Esta discriminación fue la causa de una epidemia de gripa que se declaró el 22 de octubre de 1918 y que cobró la vida de 871 personas. Dicho evento sin precedente, puso al descubierto el débil sistema sanitario de la ciudad capital y el lamentable estado en que se encontraba una amplia mayoría de Ambulancia improvisada  durante la epidemia de gripa en Bogotá en 1918. En Bogotá CD. Museo de Desarrollo Urbano.1998la población capitalina[11].

 

Sin embargo, y a pesar de esta primera alarma las dos siguientes décadas no muestran ninguna mejoría en materia de salud pública, al contrario los problemas de enfermedades venéreas se recrudecen, al igual que las epidemias de tifo, viruela, sarampión, así como la neumonía, la bronconeumonía y la tuberculosis, que terminan por ser consideradas como formas endémicas[12].

 

Como ya se ha dicho los acuerdos internacionales permiten, de alguna manera, buscar la solución a problemas que comenzaban a ser insalvables, es así como durante el transcurso de la segunda mitad del siglo XX el país logra hacer avances significativos, especialmente en la erradicación de la viruela, con la adopción de programas de vacunación realizados a partir de 1955 gracias al convenio OSP y UNICEF, con el cual se pudo capacitar el personal del Instituto Nacional de Higiene "Samper Martínez"[13].

 

El periodo siguiente a la aparición de dichos acuerdos constituye, a todo lo largo del siglo XX, un avance significativo en materia de estudio y tratamiento de dichas enfermedades, sin embargo los progresos investigativos, que más han marcado, son aquellos que tienen que ver con la erradicación de la malaria, razón por la cual se hará un breve recorrido sobre esta enfermedad para finalizar el capítulo.

 

5.3. Malaria.

 

Con respecto a este tema se conocen algunos estudios realizados en el Alto Magdalena[14] hacia 1830, en donde se detallan algunas epidemias de Anopheles. fiebres recurrentes, a las que llamaban “Tabardillo” o “Tiricia negra”, así que los estudios realizados por Domingo Esguerra en 1857, en Ambalema y Honda a propósito de la aparición de epidemias a las que llamó “fiebre perniciosa amarilla de origen palúdico”.

 

Para comienzos del siglo XX, bien que la etiología y la forma de transmisión de la enfermedad ya habían sido dilucidadas, se hacía necesario determinar las especificidades locales de las especies de Plasmodio y de Anofeles. En 1937, gracias a los Doctores Marco Cadena y Augusto Gast, aparecen los primeros estudios sobre la distribución geográfica de las especies de Anofeles en Colombia. De otra parte las investigaciones realizados por el profesor Roberto Franco en 1932, permiten al Departamento Nacional de Higiene de redactar un informe sobre la situación del paludismo en el país y se elaboró el primer mapa de zonas palúdicas de Colombia (todas a excepción de las cordilleras, las altas mesetas y las zonas urbanas).

 

En la década de 1940, con la ayuda de entidades internacionales como la Oficina Sanitaria Panamericana y la Fundación Rockefeller, se desarrollaron planes de control e intervención a nivel nacional, siendo talvez primero, el Plan de Control de la Malaria del doctor Manuel Elkin PatarroyoHernando Rey. En 1957, estas campañas se centralizan en un plan continental dirigido por la Oficina Sanitaria Panamericana, transformándose en lo que se conoció como Servicio de Erradicación de la Malaria (SEM), que funcionó hasta que la nueva constitución impulsó la descentralización de los Servicios de Salud[15].

 

Pero el uso frecuente tanto de la quinina, como medicamento de control del parasito, así que del DDT para lograr la erradicación del mosquito, mostraron con el tiempo graves problemas de resistencia tanto del parasito como del vector, así que pusieron de manifiesto las graves consecuencias ambientales a causa de la utilización del pesticida.

 

En la actualidad nuevas generaciones de investigadores proponen ángulos diferentes de aproximación al problema, especialmente en materia de prevención, diagnóstico, tratamiento y control. Todos estos estudios son muy recientes y sujetos a prueba y error, como lo demuestra el caso de la vacuna sintética desarrollada por el doctor Manuel Elkin Patarroyo del Hospital San Juan de Dios.

 

 

 

Índice  Continuación

 

[1] Rodríguez C. José Vicente “Dos Posibles Casos de Treponematosis en Restos Prehispánicos del Valle del Cauca, Colombia” http://www.colciencias.gov.co/seiaal/congreso/Ponen4/RODRIGUEZ_OTROS.htm.

Rodríguez C. José Vicente “Los Chibchas: Pobladores Antiguos de los Andes Orientales. Aspectos Bioantropológicos” http://www.colciencias.gov.co/seiaal/documentos/jvrc04c17.htm 

Rodríguez C. José Vicente. “Adaptaciones Biculturales de los Pueblos Indígenas de Colombia Hacia la Conquista. Medio Ambiente, Alimentación, Salud y Control Demográfico” Departamento de Antropología Universidad Nacional de Colombia. Cali 1998 http://www.colciencias.gov.co/seiaal/documentos/dajv01c3.htm

Rodríguez C. José Vicente. “Análisis Bioantropologico de los Restos Óseos Procedentes de Sabanalarga, Atlántico”http://www.colciencias.gov.co/seiaal/documentos/jvrc05pin.htm

[2] Sotomayor Tribín Hugo Armando “La globalización y las etapas epidemiológicas de la historia de Colombia y sus Regiones”.En Tribuna Abierta. Volumen 102. Numero 8. 2002 http://www.medilegis.com/BancoConocimiento/T/Tribuna102n8foro/foroabierto01.htm

[3]Ibíd..

[4] Hugo A. Sotomayor Tribín  Marta Patricia Rincón Acuña .Alejandra Quevedo Hidalgo  Marcela Torres Mogollón “El Racismo en Colombia”. En Academia Nacional de Medicina de Colombia. Volumen 21 Número 3 [51]. 1999 http://www.encolombia.com/medicina/academedicina/n-07sotomayor.htm

[5]Casas Orrego. A y J. Márquez Valderrama. 1999. « Sociedad Médica y Medicina Tropical en Cartagena del Siglo XIX al XX. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Volumen 26. pp. 116‑123 http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh26/articul/art5.pdf

[6] Ibíd...

[7] Ibíd.

[8] “La Organización Panamericana de la Salud y el Estado Colombiano. Cien Años de Historia 1902‑2002”  http://www.col.ops-oms.org/centenario/libro/OPSestado100_print.htm

[9] Ibíd.

[10] Ibíd.

[11] Iriarte Alfredo. “Salud pública” tomado de: Villegas Editores. “Historia de Bogotá” Tomo III. Siglo XX. Capítulo VI. 1988. http://www.villegaseditores.com/loslibros/958913831411/presentacion.html

[12] Ibíd.

[13] “La Organización Panamericana de la Salud y el Estado Colombiano. Op.Cit.

[14] Wasserman L. Moisés. « Malaria », en AFIDRO.1998. « El Arte de Curar » http://www.afidro.com/arte_curar/p129/index.htm

[15] Ibíd. y “La Organización Panamericana de la Salud y el Estado Colombiano. Op.Cit.


 
Web www.gfmer.ch

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Editado por Aldo Campana,