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*María del Pilar Eraso Soler Bióloga Especialista en manejo integral del medio ambiente.
5. Medicina Epidemiológica
El estudio de las enfermedades infecciosas, la transmisión
de estas de una cultura a otra, de un ecosistema a otro,
y todas las posibles consecuencias que esto pueda tener, relevan una problemática
siempre de actualidad. La presencia de este tipo de patologías entre las
poblaciones autóctonas antes de la llegada de Colón
ha generado un sinnúmero de conjeturas; actualmente y gracias al avance
de estudios paleontológicos y antropológicos, así que a la recopilación
de las crónicas y escritos, se puede afirmar la preexistencia de ciertas
Entre la principales enfermedades reportadas están: la
treponematosis (sífilis, pinta, yaws), la tuberculosis, la hepatitis, la
tripanosomiasis y la leishmaniasis (uta); sin
embargo, la baja densidad de la población y la buena calidad de vida (no
existía problemas de malnutrición) impidieron la aparición de epidemias.
Es sólo a partir del siglo XVI, que estas enfermedades además de otras que
llegaron con los conquistadores y esclavos, constituyeron una de las mayores
problemáticas epidemiológicas para las clases menos privilegiadas
El surgimiento de epidemias y focos de infección, después de la llegada de las nuevas culturas, pone de manifiesto la importancia de considerar la problemática de dichas enfermedades, bajo un punto de vista integral, es decir teniendo en cuenta el medio ambiente (sistema tropical húmedo) así que las condiciones históricas, culturales y sociales[3]. De esta manera se puede observar como el mantenimiento de una organización sociopolítica de tipo colonialista hasta inicios del siglo XX, bien que la República había sido instaurada a comienzos del siglo XIX, no permitió la adopción de programas de salud pública adecuados, para hacer frente a los problemas de nutrición y epidemias que aquejaban en mayor proporción a las clases sociales pobres[4].
5.1. Primeros Esbozos de una Medicina Epidemiológica
Se puede afirmar que desde la constitución de la Expedición
Botánica en el siglo XVIII, se observó un verdadero movimiento naturalista
en el
Una de estas sociedades, la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales de Bogotá, fundada en 1873, se convirtió en la Academia Nacional de Medicina, en 1891. Esta sociedad tenía como objetivo rastrear las enfermedades presentes en las regiones ecuatoriales y describirlas. Basados en este primer intento de "Medicina Nacional", se crearon otras sociedades científicas, notablemente: la de Medellín (1887) y la de Cartagena (1893)[6].
La aparición de estas sociedades científicas, esboza
los inicios de un aparato sanitario urbano, así que un embrión de "Medicina
Nacional".
Para el caso de Cartagena, dicha sociedad actuaba como una entidad consultora, al servicio del gobierno en materia de higiene y salubridad públicas; así mismo era responsable de dictar las medidas higiénicas sobre policía y sanidad del puerto. Aquí se trató de instaurar una escuela de Medicina Tropical, anexa a la facultad de medicina de la Universidad de Cartagena, sin embargo nunca se logró consolidar dicha propuesta[7].
5.2. Política Económica y Acuerdos Internacionales
Es importante ver como el control de estas enfermedades constituyó un de
los temas más significativos de la salud pública de mediados del siglo XIX
en Europa, no obstante, las campañas y los tratamientos para controlarlas
eran causa de múltiples discrepancias, que propiciaron la realización de
una serie de Conferencias Sanitarias Internacionales, a fin de encontrar
una solución común. Finalmente son los intereses económicos y el riesgo
de transmisión de epidemias a través del comercio internacional, lo que
favoreció el establecimiento de una
Para el caso colombiano, si bien las sociedades científicas malogradas habían tratado de dar una solución al problema epidemiológico, es solo una necesidad económica y de comercio exterior lo que favorece la búsqueda de soluciones sanitarias a los graves problemas que se presentaban a finales del siglo XIX, no solo en las zonas urbanas, sino también en las rurales. De esta manera, los gobernantes de la primera mitad del siglo XX se proponen modernizar el Estado, para lo cual, siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos, establecen una reglamentación de sanidad portuaria y envían representantes a las diferentes Convenciones Sanitarias Internacionales[9]
El desarrollo de una política de cooperación internacional en materia de salud pública, marca esta primera mitad de siglo, así que la llegada de numerosas misiones, como es el caso de la Fundación Rockefeller con sus programas de investigación y campañas para erradicar ciertas enfermedades como: la fiebre amarilla y la uncinariasis.
En términos generales, la colaboración internacional
estaba basada en el control y solución de problemas ligados a la sanidad
marítima y
Si bien estos problemas sanitarios fueron el centro de
atención y de estrategias sociales y de salud, es importante recordar la
ignominia en que se encontraban los grupos de enfermos, victimas de: la
lepra, la tuberculosis, la viruela y las enfermedades venéreas, los cuales
eran considerados como un problema de tipo sociocultural y no de salud pública.
Esta discriminación fue la causa de una epidemia de gripa que se declaró
el 22 de octubre de 1918 y que cobró la vida de 871 personas. Dicho evento
sin precedente, puso al descubierto el débil sistema sanitario de la ciudad
capital y el lamentable estado en que se encontraba una amplia mayoría de
Sin embargo, y a pesar de esta primera alarma las dos siguientes décadas no muestran ninguna mejoría en materia de salud pública, al contrario los problemas de enfermedades venéreas se recrudecen, al igual que las epidemias de tifo, viruela, sarampión, así como la neumonía, la bronconeumonía y la tuberculosis, que terminan por ser consideradas como formas endémicas[12].
Como ya se ha dicho los acuerdos internacionales permiten, de alguna manera, buscar la solución a problemas que comenzaban a ser insalvables, es así como durante el transcurso de la segunda mitad del siglo XX el país logra hacer avances significativos, especialmente en la erradicación de la viruela, con la adopción de programas de vacunación realizados a partir de 1955 gracias al convenio OSP y UNICEF, con el cual se pudo capacitar el personal del Instituto Nacional de Higiene "Samper Martínez"[13].
El periodo siguiente a la aparición de dichos acuerdos constituye, a todo lo largo del siglo XX, un avance significativo en materia de estudio y tratamiento de dichas enfermedades, sin embargo los progresos investigativos, que más han marcado, son aquellos que tienen que ver con la erradicación de la malaria, razón por la cual se hará un breve recorrido sobre esta enfermedad para finalizar el capítulo.
Con respecto a este tema se conocen algunos estudios
realizados en el Alto Magdalena[14] hacia 1830, en donde se detallan algunas
epidemias de
Para comienzos del siglo XX, bien que la etiología y la forma de transmisión de la enfermedad ya habían sido dilucidadas, se hacía necesario determinar las especificidades locales de las especies de Plasmodio y de Anofeles. En 1937, gracias a los Doctores Marco Cadena y Augusto Gast, aparecen los primeros estudios sobre la distribución geográfica de las especies de Anofeles en Colombia. De otra parte las investigaciones realizados por el profesor Roberto Franco en 1932, permiten al Departamento Nacional de Higiene de redactar un informe sobre la situación del paludismo en el país y se elaboró el primer mapa de zonas palúdicas de Colombia (todas a excepción de las cordilleras, las altas mesetas y las zonas urbanas).
En la década de 1940, con la ayuda de entidades internacionales como la
Oficina Sanitaria Panamericana y la Fundación Rockefeller, se desarrollaron
planes de control e intervención a nivel nacional, siendo talvez primero,
el Plan de Control de la Malaria del doctor
Pero el uso frecuente tanto de la quinina, como medicamento de control del parasito, así que del DDT para lograr la erradicación del mosquito, mostraron con el tiempo graves problemas de resistencia tanto del parasito como del vector, así que pusieron de manifiesto las graves consecuencias ambientales a causa de la utilización del pesticida.
En la actualidad nuevas generaciones de investigadores proponen ángulos diferentes de aproximación al problema, especialmente en materia de prevención, diagnóstico, tratamiento y control. Todos estos estudios son muy recientes y sujetos a prueba y error, como lo demuestra el caso de la vacuna sintética desarrollada por el doctor Manuel Elkin Patarroyo del Hospital San Juan de Dios.
[1] Rodríguez C. José Vicente “Dos Posibles Casos de Treponematosis en Restos Prehispánicos del Valle del Cauca, Colombia” http://www.colciencias.gov.co/seiaal/congreso/Ponen4/RODRIGUEZ_OTROS.htm. Rodríguez C. José Vicente “Los Chibchas: Pobladores Antiguos de los Andes Orientales. Aspectos Bioantropológicos” http://www.colciencias.gov.co/seiaal/documentos/jvrc04c17.htm Rodríguez C. José Vicente. “Adaptaciones Biculturales de los Pueblos Indígenas de Colombia Hacia la Conquista. Medio Ambiente, Alimentación, Salud y Control Demográfico” Departamento de Antropología Universidad Nacional de Colombia. Cali 1998 http://www.colciencias.gov.co/seiaal/documentos/dajv01c3.htm Rodríguez C. José Vicente. “Análisis Bioantropologico de los Restos Óseos Procedentes de Sabanalarga, Atlántico”http://www.colciencias.gov.co/seiaal/documentos/jvrc05pin.htm [2] Sotomayor Tribín Hugo Armando “La globalización y las etapas epidemiológicas de la historia de Colombia y sus Regiones”.En Tribuna Abierta. Volumen 102. Numero 8. 2002 http://www.medilegis.com/BancoConocimiento/T/Tribuna102n8foro/foroabierto01.htm [3]Ibíd.. [4] Hugo A. Sotomayor Tribín Marta Patricia Rincón Acuña .Alejandra Quevedo Hidalgo Marcela Torres Mogollón “El Racismo en Colombia”. En Academia Nacional de Medicina de Colombia. Volumen 21 Número 3 [51]. 1999 http://www.encolombia.com/medicina/academedicina/n-07sotomayor.htm [5]Casas Orrego. A y J. Márquez Valderrama. 1999. « Sociedad Médica y Medicina Tropical en Cartagena del Siglo XIX al XX. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Volumen 26. pp. 116‑123 http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh26/articul/art5.pdf [6] Ibíd... [7] Ibíd. [8] “La Organización Panamericana de la Salud y el Estado Colombiano. Cien Años de Historia 1902‑2002” http://www.col.ops-oms.org/centenario/libro/OPSestado100_print.htm [9] Ibíd. [10] Ibíd. [11] Iriarte Alfredo. “Salud pública” tomado de: Villegas Editores. “Historia de Bogotá” Tomo III. Siglo XX. Capítulo VI. 1988. http://www.villegaseditores.com/loslibros/958913831411/presentacion.html [12] Ibíd. [13] “La Organización Panamericana de la Salud y el Estado Colombiano. Op.Cit. [14] Wasserman L. Moisés. « Malaria », en AFIDRO.1998. « El Arte de Curar » http://www.afidro.com/arte_curar/p129/index.htm [15] Ibíd. y “La Organización Panamericana de la Salud y el Estado Colombiano. Op.Cit.
Editado por Aldo Campana, |