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*María del Pilar Eraso Soler Bióloga Especialista en manejo integral del medio ambiente. 4. De la Independencia a la República
El siglo XVIII se caracterizó
por un avance conceptual y estructural en materia hospitalaria y educativa,
bien que estos hospitales funcionaban más como albergues para los pobres y
desamparados, como ya se vio en el capítulo anterior. Sin embargo los cambios
políticos que surgen con el movimiento independentista, determinan una época
difícil en términos económicos, políticos y sociales, lo cual afecta
considerablemente el proceso de desarrollo que comenzaba a esbozarse en los
nuevos territorios.
De otra parte, estos conflictos además de frenar el
progreso, secundan la ambivalencia existente entre el estado y las
comunidades religiosas, al menos en lo que toca al tema de salud pública,
atención al enfermo pobre y al desamparado[1];
situación que se mantiene hasta bien entrado el siglo XX.
4.1. Revolución, Política y Ambigüedad
A pesar de la inexactitud en la información referente a los avances médicos y científicos logrados durante la primera mitad del siglo XIX, se puede decir que la ambivalencia prevaleció, como se podrá constatar a continuación.
Al mismo tiempo se observa el desarrollo de una medicina alternativa en contrapeso a las nuevas corrientes. Dicha doctrina denominada homeopatía, había comenzado a ser desarrollada por el médico Hahnemann a finales del siglo XVIII y encontró adeptos en Colombia desde el año de 1835 hasta la actualidad[5].
Desde su aparición, la homeopatía ha originado divergencia en cuanto al método terapéutico para tratar la enfermedad. La distinción entre la alopatía y la homeopatía fue bien establecida en una publicación de 1810 llamada “El Organon o instrumento del arte de curar”. Entre los principales personajes que impulsaron esta disciplina en el país encontramos: José Peregrino Sanmiguel, Víctor Sanmiguel, Hipólito Villamil, Manuel María Mediedo, Juan Maya, Gabriel Ujueta, entre otros[6].
4.1.1. Ley sin Educación - Educación sin Ley.
4.2. El Reto para el siglo XX: Miseria, Higiene y Epidemias.
Estas medidas se transformaron rápidamente en una campaña hacia el saneamiento de los sectores pobres, convirtiéndose posteriormente en una estrategia política, que sirvió para establecer programas de educación e higiene, dirigidos a modificar la forma de vida de la clase obrera, con el fin de abolir el consumo de alcohol (chicha y cerveza) y la promiscuidad (multiplicación de enfermedades venéreas)[14].
4.3. Las Sociedades Científicas Neogranadinas (1859-1893)
De esta manera se siguió con el intercambio de información y material entre los institutos. Cabe anotar que los investigadores europeos fueron los directamente beneficiados, puesto que lograron acceder a una gran variedad de material desconocido que existía en nuestras tierras, esto les permitió realizar sus trabajos de clasificación y publicación, en tanto que el beneficio nacional estaba limitado a la adquisición de libros y publicaciones científicas de actualidad; todo esto en detrimento de un verdadero desarrollo científico al interior del país, bien a pesar del apoyo y entusiasmo de muchos de sus miembros, dentro de los cuales vale la pena mencionar al abogado Florentino Vezga y al Doctor Ezequiel Uricoechea, médico, químico y filólogo, quien trato de dar impulso al desarrollo científico, sin éxito. Las razones: los problemas políticos en que estaba envuelto el país así que la guerra y la falta de cohesión al interior de la Sociedad[16].
No obstante, surge un interés nuevo, la medicina proponía un enfoque regional en lo referente al estudio de las enfermedades y los enfermos. Esto significaba tomar en consideración diferentes puntos de análisis como eran: la ubicación geográfica, el clima, la altitud, las costumbres, los alimentos, etc., todos estos datos deberían ser registrados en un formulario especial. Aparece entonces una nueva visión de la medicina y de la investigación, las enfermedades comienzan a ser abordadas bajo otro ángulo de observación, esto fue lo que se llamó "Medicina Nacional"[18].
Las nuevas instituciones sirvieron, esencialmente, al
desarrollo de la ciencia y de manera especial, a la clasificación y
aprovechamiento de n
Pero la política continuaba siendo uno de los principales factores que interferían en el desarrollo de las ciencias en nuestro país; nuevamente y tratando de justificar la investigación de las riquezas naturales, dicha actividad se dejó impregnar e influenciar por doctrinas externas, en este caso la doctrina librecambista de la época. El resultado no se hace esperar, los programas de investigación se ven rápidamente afectados por la oferta y la demanda del comercio agroexportador, siendo Colombia un país de economía agrícola de subsistencia, las exigencias internacionales sobrepasan las capacidades internas, de tal manera que no se logra profundizar en temas de investigación. Los científicos se convierten en funcionarios de aduana y los informes científicos carecen de tal valor[20].
Sin embargo, vale la pena resaltar en este periodo el esfuerzo realizado por alcanzar la profesionalización de la medicina. Es así como en 1893 se reunía en Bogotá el primer Congreso Médico Nacional, en donde se presentaba al gobierno proyectos para reglamentar la medicina y la farmacia. De igual manera se trataron temas delicados, referentes a la higiene pública, como son las fiebres del Magdalena y la lepra y se solicitaba la creación de un gabinete bacteriológico para resolver problemas relacionados con la patología[21].
Retomando el tema de la “Medicina Nacional”, vale la pena destacar el papel que jugó en este proceso la construcción de una “Geografía Médica” la cual permite establecer una base de datos de epidemiología, y crear un reporte de las enfermedades regionales, así que de los tratamientos autóctonos utilizados[22].
De otra parte los aportes en materia de higiene portuaria y control de epidemias no pueden ser despreciados, pues es gracias al trabajo desarrollado, especialmente por la “Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales de Bolívar”, que se logra trabajar activamente en la organización higiénica de la ciudad y del puerto, así que en la divulgación de los últimos avances científicos, gracias a la publicación de la “Gaceta Médica de Bolívar”[23]. Para esta misma época se registran los primeros estudios en lo que se dio por llamar medicina tropical, tema que será tratado más delante de manera detallada.
[1] Ramírez María Imelda. “Beneficencia y Salud en Colombia. Pobreza y Desamparo Frente al Bienestar Social” Revista Credencial Historia. Edición 155. 2002. http://www.lablaa.org/blaavirtual/credencial/noviembre2002/beneficencia.htm [2] Miranda Canal Néstor. 1992. « La Medicina en Colombia. De la Influencia Francesa a la Norteamericana ». Revista Credencial Historia. Tomo III. Nos 25-36. Edición 29. Bogotá. Colombia. http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/credencial/mayo1992/mayo1.htm [3] Gourdol Jean-Yves – Medarus “Portraits de Médecines. François-Joseph-Victor Broussais 1772-1838. ” http://www.medarus.org/Medecins/MedecinsTextes/broussais.html [4] Bizkarra Karmelo. La Medicina del Barroco y la Medicina de la Ilustración ( siglos XVII-XVIII) John Brown 1735 – 1788. http://www.zuhaizpe.com/articulos/historia_medicina4.htm [5] Historia De La Homeopatía En Colombia y Consejo Nacional Homeopático De Colombia. http://www.conhomeopatico.org/histocol.htm [6] Guzmán Urrea María del Pilar. “La Alopatía y la Homeopatía en el Siglo XIX: Conflicto entre dos Prácticas Médicas”. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura- Vol.22. 1995. http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh22/articul/art3/art3a.pdf [7] Sánchez Torres Fernando. “Historia de la Ginecobstetricia en Colombia-Ocaso de la Colonia. La República. INETCOLOMBIANA S.A.1998. http://www.encolombia.com/ [8] Ocampo López Javier “Ibáñez, Pedro María” Gran Enciclopedia de Colombia. Biografías. Circulo de Lectores. http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-b/biogcircu/ibanpedr.htm [9] Miranda Canal Néstor op.citp.. [10] Ibíd. [11] Ramírez María Imelda. op.citp.. [12] Restrepo Zea Estela “La Individualidad de la Terapéutica” En “El Arte de Curar” AFIDRO. 1998. http://www.afidro.com/arte_curar/p19/index.htm [13] Noguera R. Carlos Ernesto. “La Higiene Como Política. Barrios Obreros y Dispositivo Higiénico: Bogotá y Medellín a Comienzos del Siglo XX” 188-193 http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh25/articul/art7/art7a.pdf [14] Sociedades de Cirugía y Pediatría de Bogotá. “Repertorio de Medicina y Cirugía”. Vol. 19, 9-12 (1928), Vol. 20, 1-8 (1929), Vol. 21, 3(1930). Ejemplares encontrados en la Biblioteca Pública de la Universidad de Ginebra, Suiza. [15] Obregón Diana. “La Sociedad de Naturalistas Neogranadinos y la Tradición Científica” Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura- Vol. 18-19. 1990-1991.pp. 105-116. http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh1819/articulos/art4/art4.pdf [16] Ibíd. pp. 111-123 [17] Obregón Diana. “El sentimiento de Nación en la Literatura Médica y Naturalista de Finales del Siglo XIX en Colombia” Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Volumen 16–17.1988-1989. pp.142-143 http://www.lablaa.org/blaavirtual/revanuario/ancolh16-17/articul/art6/art6a.pdf [18] Casas Orrego. A y J. Márquez Valderrama. 1999. « Sociedad Médica y Medicina Tropical en Cartagena del Siglo XIX al XX. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Volumen 26. Pág. 118. http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh26/articul/art5.pdf [19] Obregón Diana. 1988-1989. op.citp.. pp. 141-144 [20] Ibíd. pp. 146-148 [21] Ibíd. Pág. 150 [22] Casas Orrego. A y J. Márquez Valderrama. 1999. pp. 119-132 [23] Ibíd. Pp. 119-132
Editado por Aldo Campana, |