*María del Pilar Eraso Soler  Bióloga

Especialista en manejo integral del medio ambiente.

 

La medicina en Colombia. Una reseña histórica

 

Introducción

 

La medicina como toda actividad humana ha tenido un comienzo basado en la simple observación, con el tiempo la evolución del pensamiento abrió paso al razonamiento, éste a la constatación y ésta a la estructuración de las ideas que se convirtieron en hipótesis, para dar inicio a las leyes y principios.

 

Una vez establecida la dinámica, el pensamiento científico se convierte en el motor que alimenta el ingenio y la creatividad, siendo estos mismos los que en un comienzo sirvieron para dar origen a la ciencia. Los modelos sobre los cuales se construyó la humanidad han cambiado, abriendo paso a nuevos paradigmas. Sin embargo, dichos cambios no son los mismos para todas las etnias, cada sociedad tiene su propio ritmo de desarrollo, el cual está íntimamente ligado a su realidad: histórica, geográfica y cultural.

 

Por todo lo expuesto anteriormente, el factor historia debe ser más que nunca considerado como uno de los instrumentos importantes para el desarrollo del presente y el avance hacia el futuro. Sin descuidar la objetividad que debe tener el lector frente a la visión histórica dada por los diferentes expertos, se hace necesario realizar un viaje hacia el pasado que nos permita percibir los acontecimientos de una manera global, y así mismo, comprender las situaciones actuales, reflexionar sobre la dirección que tomarán las acciones presentes y sus efectos sobre el futuro.

 

En resumen mantener una buena memoria de nuestro pasado nos permite un desarrollo coherente del presente encaminado hacia un futuro mas seguro. Mejor aún apropiémonos del pensamiento de nuestro historiador y pensador Germán Arciniegas “ ... La historia tiene eso de bueno: anima, estimula, ambiciona. El recuerdo empuja...”[1].

 

 

 

Injerencia de los Acontecimientos Históricos en la Formación de la Sociedad Colombiana

 

Es evidente que los diferentes acontecimientos históricos han marcado sistemáticamente la evolución científica y cultural de Colombia, pasando por los efectos devastadores de la conquista, seguido de una organización colonial ambigua y desarticulada en materia de cohesión regional, para llegar a la formación de una República, igualmente responsable tanto de los aciertos como de los desaciertos que le son propios.

 

Ilustración de Alvaro Peña. "El Mundo Tairona". Colección Rafael Pombo. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales. Banco de la República. 1988La conquista del continente americano, ocurrida durante el siglo XVI, ha marcado de manera definitiva la dirección de nuestro desarrollo. La participación directa de los conquistadores en la desaparición gradual de las diferentes culturas indígenas que habitaban nuestro país, es el primer y más devastador de sus efectos, el otro no menos perjudicial fue la distribución del territorio (incluida la manera de aprovechar la tierra).

 

Este choque cultural abate en primer lugar las tribus de las tierras bajas, cuya ubicación, próximas a las costas, así que su rudimentaria organización política, contribuyen al final trágico de estas frente al invasor europeo, ya sea por su aniquilación en las batallas o por  el sometimiento a la esclavitud, sin olvidar las referencias sobre los suicidios colectivos[2]. En contraste y contrario a lo que esperaban los españoles, las culturas del altiplano, a pesar de su alta organización y su temperamento beligerante, se sometieron rápidamente[3][4].

 

En cuanto a la repartición de la tierra, la corona española, intentando compensar la labor hecha por los conquistadores y a la vez para facilitar la ocupación de los territorios conquistados, adjudica “Las Mercedes Reales” [5]. Esta medida consistía en hacerlos propietarios de Selva tropical extensos territorios en donde ellos podían imponer el trabajo forzado a los indígenas. No obstante, debido a los múltiples abusos que suscitaron estos títulos, hacia 1540, se instaura el sistema de encomiendas, para permitir la evangelización y la protección de los autóctonos. Esta medida no se muestra más efectiva ni justa, puesto que el maltrato inflingido a los nativos continua y de otra parte las enfermedades diezman drásticamente la población indígena.

 

Desde el punto de vista de la independencia, esta no aportó ningún beneficio a los indígenas; si bien la aparición de la República y sus reformas disminuyeron la carga tributaria que pesaba sobre este grupo de pobladores, el decline de las culturas que subsistían hasta entonces continuó; adicional a esto existía una marcada vergüenza al hecho de tener sangre indígena, negra o mestiza, razón por la cual no se hizo énfasis en mantener una herencia cultural.

 

Bajo estas circunstancias la medicina en Colombia ha realizado todo un proceso evolutivo, interesante y complejo, tanto en el campo de la investigación como en el de la educación. A pesar de los múltiples inconvenientes a los que se ha visto enfrentada, la medicina sigue siendo testigo de avances tecnológicos y humanos.

 

La presente reseña histórica trata de resumir dicho proceso a lo largo de los últimos 500 años de existencia de nuestro país, con un breve comentario sobre el legado de nuestros antepasados precolombinos antes del descubrimiento.

 

1. La Época Prehispánica

 

Las culturas que existían en América en el momento de la llegada de los conquistadores pasaban por un proceso de desarrollo más atrasado con respecto a las avanzadas culturas europeas, si bien no hay datos muy precisos respecto a las etapas evolutivas de nuestro continente, podemos aceptar como apropiado dividirlas en tres: la Paleoindia, La Arcaica y la Formativa, esta última se extiende del año 1200 a. C hasta el siglo XVI, momento en que finaliza debido a la aparición de los españoles[6].

                                                             

Bachué. Nuestra Colombia. Edición Cultural. 1987.Los orígenes de nuestros antepasados colombianos remontan a las migraciones procedentes tanto del norte como del sur del continente (sur de las Antillas, Mesoamérica y Amazonía). Transcurso que debió comenzar hace 14.000 años, con la llegada de tribus nómadas que se transformaron en sedentarios hace 6.000 años [7].

 

Gracias a los conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas que subsistieron, así que a los estudios arqueológicos, antropológicos, y a ciertas cronologías establecidas por algunos españoles, se ha comenzado a comprender la manera de pensar y de razonar del hombre prehispánico.

 

Para las culturas precolombinas los conceptos de natural y sobrenatural no estaban separados, el hombre hacia parte de un mismo sistema, el cual estaba influenciado por agentes externos que podían amenazar la vida, sin hacer una diferenciación entre las causas, estas comunidades indígenas basaban la estabilidad de su existencia en el equilibrio del sistema, él cual determinaba la aparición o no de enfermedades. Por esta razón las actividades religiosas estaban íntimamente ligadas con el arte de curar[8] [9].

 

Este pensamiento de lo mágico y su relación en los procesos de curación permanecía bien anclado, tanto en las culturas prehispánicas como en las culturas africanas que llegaron al nuevo mundo, sin embargo y a manera de ilustración, cabe recordar que la medicina arcaica y hasta el siglo VI a.C.[10], estaba guiada por esta misma forma de pensamiento, recordemos como ejemplo a los griegos, los cuales adoraban a Apolo, dios de la curación o a Esculapio quien ha sido representado por una serpiente, animal sagrado símbolo de las virtudes medicinales de la tierra.

 

Continuando con nuestra historia, se sabe que el ejercicio de la medicina al interior de la comunidad era privilegio de ciertos individuos, debidamente seleccionados y preparados; en muchos casos, como ya se menciono, estos personajes estaban asociados a la labor de sacerdote y tenían una condición particular dentro del grupo indígena; se les atribuía un nombre específico[11], el cual variaba de acuerdo al grupo étnico, en algunas culturas estaban personificados por hombres y en otras por mujeres, entre los principales nombres registrados se encuentran:

 

Ilustración de Gian Calvi. 1986. "Asi Éramos los Muiscas". Colección Rafael Pombo. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales. Banco de la República. Colombia
  • Mohan o Noama, para los Taironas, Calimas, Panches.

  • Cgque, para los Muiscas (Jeque adaptación de la lengua española)

  • Chaman, para los Tucano y Kogí.

  • Jaibaná o Niele, para los diferentes grupos étnicos del litoral pacífico (Embera, Waunana)

  • Payé, para los Kofán, Kamsa, Tikuna, etc.

Ilustración de Alvaro Peña. "El Mundo Tairona". Colección Rafael Pombo. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales. Banco de la República. 1988

 

En la mayoría de las culturas, los métodos de diagnostico descritos son similares; siempre basados en practicas adivinatorias, el diagnostico era complementado con la información adicional del modo de vida del enfermo, como su dieta alimenticia y sus actividades físicas y de pareja. No obstante la práctica y la eficacia de la cura dependían del grado de conocimiento del chamán. Eran relevantes sus conocimientos en botánica y la manera como utilizaba las hierbas, así que el manejo de sahumerios, formulas mágicas, danzas, etc.[12].

 

Antes de profundizar en la evolución histórica, es importante resaltar la gran interacción cultural en cuestiones de salud, temas de brujería y magia [13], que surgió no solo entre los españoles e indios, sino también con los negros y los mestizos, a pesar de la fuerte evangelización a la que fueron sometidas las regiones colonizadas. Esta sinergia cultural dejó como resultado una amalgama de creencias ancestrales, que no impidieron por tanto el establecimiento de una práctica médica formal.

 

Para dar un orden lógico a esta reseña histórica, se tratará de establecer una cronología de la evolución de la medicina en Colombia, desde la conquista hasta nuestros días, basándose en los escritos de cronistas, frailes españoles y otros personajes, que han sido citados en diferentes estudios y documentos históricos y etnológicos.

 

 Group d'Indiens - hommes, femmes et enfants- marchant dans la forêt tropicale. En:Encyclopédia de la Mythologie.Parragon. 2004

 

 

 

Índice  Continuación  


 

 

[1] ARCINIEGAS Germán « América en Europa », Bogotá, Círculo de Lectores, 1975, P. 19

[2] MINAUDIER Jean-Pierre. « Histoire de la Colombie. De la conquête à nos jours », Paris, Éditions L’Hartmattan 1992, pp.11-32.

[3] Ibíd.

[4] HERRERA ÁNGEL, Marta. « Tisquesusa » Gran Enciclopedia de Colombia. Biografías, Tomo I, Historia, pp. 96-98 http://www.lablaa.org/blaavirtual/letra-b/biogcircu/tisquesu.htm

[5] ARANGO R. y E. SÁNCHEZ. « Los Pueblos Indígenas de Colombia », Departamento Nacional de Planeación. 1997

[6] Ibíd..

[7] GARCÍA Angélica. 2003 http://pwp.supercabletv.net.co/garcru/colombia/Colombia/indios.html

[8] Reichel-Dolmatoff, Gerardo. 1986. “Orfebrería y Chamanismo. Un estudio iconográfico del Museo del Oro”. Capítulo IV. Biblioteca Virtual. Banco de la República. http://www.lablaa.org/blaavirtual/letra-o/orfebre/indice.htm

[9]CEBALLOS GÓMEZ, Diana I. 2002. « Grupos Sociales y Practicas Mágicas en el Nuevo Reino de Granada Durante el Siglo XVII » Revista Historia Critica Nº 22. Departamento de Historia Universidad de los Andes. http://www.lablaa.org/blaavirtual/letra-r/rhcritica/ceballos2.htm

[10] Medivisión. La Medicina en la Grecia Antigua (siglos IX a I a.C.) http://www.revistamedica.8m.com/histomed15.htm http://www.anatomiaucv.20m.com/esculapio.htm

[11] CEBALLOS GÓMEZ, Diana I. 2002. Op. Cit.

[12] Ibíd.

[13] Ibíd.

 
Web www.gfmer.ch

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Editado por Aldo Campana,