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*María del Pilar Eraso Soler Bióloga Especialista en manejo integral del medio ambiente.
3. La Colonia (1564 – 1810)
Continuando con el proceso colonizador, las nuevas expediciones
venían siempre acompañadas de padres franciscanos o dominicos,
Con el aumento de la población, la necesidad de establecer un sistema de salud más apropiado, así que la modernización de los asentamientos urbanos, se hacen urgentes. Para lograr dichos avances, la corona Española establece ciertas instituciones de control en los nuevos territorios, dentro de las cuales estaba “el protomedicato”[2]; dicha institución, respaldada por los médicos del rey, tenía como responsabilidad controlar, regular e informar sobre el trabajo que realizaban en el Nuevo Mundo los médicos, cirujanos, farmacéuticos y comadronas (españoles e indios), para así conceder las licencias que permitían ejercer el oficio. De igual manera debían inspeccionar los hospitales y boticas, así que establecer cuarentenas en caso de epidemias.
3.1. Las Primeras Instalaciones Médicas.
A fines del siglo XVII y principios del XVIII, se presta
un gran cuidado a la atención médico hospitalaria; en términos generales
estos
En un principio las instituciones hospitalarias funcionaban de la siguiente manera: los enfermos podían ser aceptados una vez fueran examinados por el médico, si el hospital contaba con uno; de no ser así toda la responsabilidad recaía sobre el mayordomo encargado de la administración del hospital, quien a su vez se ocupaba de la limpieza de los enfermos y de las instalaciones. Este mismo personaje estaba obligado de auxiliar al médico y de desempeñar tareas curativas.
En 1790, Pedro Fermín de Vargas[4]
(Corregidor y Juez de Residencia de Zipaquirá) inspirado en los avances
europeos, plantea en su
Vargas jerarquiza las funciones del personal del hospital, con lo cual se esperaba reivindicar el rol del médico; de esta manera el hospital debería funcionar así: el médico haría sus inspecciones acompañado del boticario quien aprovisionado de los medicamentos necesarios, controlaría las dosis y prescripciones. El barbero-cirujano se encargaría de todo lo concerniente al ropero, la lavandería y los víveres. El hospital debería contar con un enfermero y una enfermera internos, que serían los directos responsables de la higiene y aseo de los enfermos e instalaciones. Finalmente el capellán velaría por la vida espiritual del enfermo y mantendría la tradición y costumbres morales de la institución
Otro de los aportes importantes fue la propuesta de una administración colectiva la cual permitiría delegar mayores responsabilidades al gobierno frente a la asistencia médica, dicha administración debería estar controlada por una junta sujeta al Corregidor, dos Alcaldes y dos vecinos de la región.
3.2. Una Expedición Hacia el Futuro. Primeros Adelantos en Materia de Educación e Investigación
Existen múltiples razones que pueden explicar la precaria evolución, entre otras: la tardía y corta incursión de la Nueva Granada al nivel de Virreinato (1717 – 1723), los numerosos cambios que sufrieron las instituciones político-administrativas, así que la ya mencionada mala distribución de la tierra; las pocas vías de penetración y la baja infraestructura urbana; todos estos factores reducen enormemente la posibilidad de desarrollar urbes semejantes a las existentes en México o Perú. De otra parte el proceso de mestizaje fue mucho más fuerte en la Nueva Granada, lo cual generó serios problemas sociales, contrario a lo que se podría haber esperado[5].
A pesar de los inconvenientes, el desarrollo de una disciplina
escolástica se abre paso, la cual suscita la fundación de diferentes universidades,
entre las que se destacan: la Universidad Javeriana de Bogotá en 1623 por
el jesuita Baltasar Masi Burgués; en
Es evidente que el desarrollo pedagógico de la Nueva Granada, se debió más al esfuerzo personal de los primeros personajes que se empeñaron en apoyar la educación que a la influencia institucional como tal, por esta razón vale la pena destacar el esfuerzo de algunas de las figuras más conocidas y que marcaron de una u otra manera el avance de las ciencias en nuestro país.
Uno de los hechos importantes de este período es la llegada en 1761, del Sabio José Celestino Mutis como médico del virrey Don Pedro Mexía de la Cerda. Personaje inquieto, amante de las ciencias naturales y las matemáticas, defendió abiertamente las ciencias modernas y el método experimental, así que el avance de promoción del estudio de las hierbas y otros recursos susceptibles de ser explotados económicamente; este es el motivo por el cual se interesó tanto por la botánica de la región y hacia el año de 1763, propone al rey de España de realizar una expedición botánica; propuesta que es aprobada sólo 20 años después[7].
Entretanto el sabio se dedica a sus cátedras de matemáticas
y astronomía en el Colegio Mayor del Rosario. En 1803 establece el plan
de estudios médicos para la misma universidad y forma como doctor a su vocero
Miguel de Isla.
En este mismo orden de ideas, cabe resaltar la influencia que ejerció la visita accidental de dos personajes europeos, el naturalista alemán Alexander Von Humboldt y el médico y naturalista francés Aimé Bonpland, quienes contribuyeron indirectamente a la difusión de los trabajos de recolección y clasificación que venían siendo realizados por los miembros de la expedición botánica. Gracias a esta intervención el trabajo realizado por Mutis y colaboradores logró una cierta importancia a los ojos de los científicos europeos. Contribución indirecta puesto que la obra “Plantas Equinocciales” de Humboldt es en gran parte el resultado del herbario hasta entonces establecido por la Expedición Botánica, el cual fue donado por don José Celestino Mutis a este[9].
Si bien el primer contacto de Humboldt con la elite científica
neogranadina fue fortuito, los lazos surgidos de este encuentro permiten
el desarrollo de un verdadero trabajo de recolecta de mas de 60 mil especies
de plantas y animales (muchas de ellas hasta entonces desconocidas), originarias
de Colombia. La relación de Humboldt se mantiene no solo en el ámbito científico
sino también en el apoyo a la realización de una nueva expedición
Con el inicio de la Expedición Botánica (1783-1816) las
ciencias toman un impulso particular en el Nuevo Reino, permitiendo la aparición
de numerosos científicos como es el caso de: Fray Diego García, Pedro Fermín
de Vargas, Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Zea, Jorge Tadeo
Lozano, entre otros. Esta aventura deja como Con respecto a los alcances obtenidos por la Expedición Botánica durante el siglo XVIII (después de la muerte de sus fundadores y principales investigadores), vale la pena destacar el impulso que proporcionó a la misma el abogado Florentino Vezga, quien en su “Memoria sobre la historia del estudio de la botánica en la Nueva Granada”, plantea recuperar la tradición y el saber de los indígenas, a quienes consideraba como “tesoros intelectuales”, con esta iniciativa pretendía rescatar la sabiduría que estos poseían en materia de yerbas. En este documento Vezga propone también, continuar los estudios, comenzados por los científicos Neogranadinos, sobre las propiedades y virtudes de ciertas plantas, como: el hayo (coca), la Mikania guaco, los hongos del género Peziza, la palmera Kunthia montana, entre otras[12].
[1]González Néstor. “Historia de la Medicina: Notas Sobre la Historia de la Medicina en Colombia” http://www.encolombia.com/heraldo2322801historia.htm. Y Díaz Piedrahita Santiago. “Sacerdotes de Dios y de la Ciencia”. http://www.elcatolicismo.com.co/content.php?page_id=798 [2] « Protomedicato y Botica. :Ámbitos de la Farmacia en la Colonia » www.farmacia.unal.edu.co/ [3] Forero Caballero Hernando. “Hospital San Juan de Dios de Bogotá. Reseña Histórica” Academia Nacional de Medicina de Colombia. Publicaciones. Vol. 26. N° 2(65). 2004 http://www.encolombia.com/medicina/academedicina/academ26265-historia.htm [4] Alzate Echeverri Adriana María. «Devociones Políticas y Oratoria salubrista : Sobre un Plan de Reforma Hospitalaria en la Nueva Granada (1790)» Revista Historia Crítica No 23. http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-r/rhcritica/alzate.htm [5]Forero Restrepo Olga. “José Celestino Mutis. El Papel del Saber en el Nuevo Reino” Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Volumen 18-19 pp. 50-53 http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh1819/articulos/art3/art3a.pdf [6] Sánchez Torres Fernando. « Historia de la Ginecobstetricia en Colombia » http://www.encolombia.com/lmg0002.htm [7] Rueda Enciso José Eduardo. 1996 « José Celestino Mutis ». Gran Enciclopedia de Colombia. Circulo de Lectores. Biografías. http://www.lablaa.org/blaavirtual/letra-b/biogcircu/mutijose.htm [8] Peña Sánchez Juan Nicolás. “Historia de la Facultad. La Historia de Nuestra Escuela de Medicina. Una Historia de más de 300 años” 2005. http://medicina.urosario.edu.co/La_Facultad/Historia/index.asp [9] Díaz Piedrahita, Santiago. “El Trayecto Colombiano de Humboldt. Los Andes, Gran Revelación para el Naturalista” Revista Credencial Historia N° 122. 2000. http://www.lablaa.org/blaavirtual/credencial/122trayecto.htm [10] Díaz Piedrahita, Santiago “Bonpland, Khunth y la Botánica en el Viaje de Humboldt”. Revista Credencial Historia Nº 134. 2001 http://www.lablaa.org/blaavirtual/credencial/134bonpland.htm [11] Díaz Piedrahita, Santiago. « Las Quinas en el Mundo y en Colombia ». Academia Nacional de Medicina de Colombia. Publicaciones. http://www.encolombia.com/medicina/academedicina/academ25262-contenido.htm [12] Obregón Diana. “Sociedad de Naturalistas Neogranadinos y la Tradición Científica”. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Volumen 18-19. 1990 – 1991. Bogotá. Colombia. pp.. 111-113 http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh1819/articulos/art4/art4.pdf
Editado por Aldo Campana, |