*María del Pilar Eraso Soler  Bióloga

Especialista en manejo integral del medio ambiente.

 

2. Del Descubrimiento a la Conquista (1499‑1564)

 

Los acontecimientos históricos solo pueden ser comprendidos cuando se tiene en cuenta el contexto de la época; solo así se obtiene una Campaña Conquistadorainformación precisa y libre de interpretaciones. Por esta razón en este capítulo se tratará de recrear la realidad, tanto de los aborígenes al igual que de los conquistadores y misioneros.

 

Las expediciones conquistadoras (como la de Gonzalo Jiménez de Quesada) estaban conformadas por aventureros y presos a los que se les prometía la libertad. La mayoría no tenía ninguna cultura ni formación y suIlsutracón de Diana Castellanos. "Así Eramos los Quimbayas".Colección Rafael Pombo. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales. Banco de la República. 1986 único fin era aportar tesoros a la corona española. Las regiones conquistadas, inhóspitas, infestadas de insectos, víboras y plantas venenosas, eran completamente desconocidas para estos hombres, razón por la cual el conocimiento autóctono se hizo valioso[1].

 

Inversamente los indígenas no fueron recompensados por la contribución que estos hicieron al desarrollo de las nuevas colonias; por el contrario las crónicas olvidaron mencionar de una manera más positiva los conocimientos que poseían en diferentes dominios, entre otros: la astronomía, la arquitectura, los textiles, la orfebrería así que la domesticación y aprovechamiento de numerosas plantas alimenticias y medicinales[2]. De esta manera, son los cronistas quienes ocupan un lugar preponderante en el reporte y descripción de las nuevas especies encontradas, a pesar de que siglos más tarde es necesario reconocer la falta de formación científica que estos poseían, lo cual resta valor a muchos de los escritos pertenecientes a esta época[3].

 

 

 

No obstante no se puede negar la importancia de estos escritos y narraciones heredados de los primeros españoles que llegaron a Nicolás Monardes 1512-1588nuestras tierras; se hace necesario revisarlos de una manera crítica, tratando de extraer el verdadero valor que estos han aportado al desarrollo de las ciencias. Entre los más conocidos vale la pena recordar a: Fernández Oviedo (1535), Sahún (1560) o De las Casas (1566), entre otros, quienes describen las riquezas naturales que encontraron en el Nuevo Reino. Todas las especies de plantas y animales mencionados, fueron detalladas posteriormente por autores como Nicolás Monardes[4] en su libro “Las cosas que traen de nuestras Indias Occidentales que sirven alMedicinall historie of things brought from the West Indies. uso de la medicina”; en esta obra Monardes detalla las propiedades curativas de las plantas y animales que se encontraban en el litoral Caribe, entre otras describe: el guayacán, la pimienta luenga, las habas, el tabaco, la cebadilla, los caimanes, la trementina, la canela, el ruibarbo y la guayaba.

 

En un primer tiempo los intercambios culturales trajeron como efecto un desarrollo incipiente de la medicina, como producto de la adaptación a la utilización de las hierbas nativas y de los pocos conocimientos con que contaban algunos de los expedicionarios en materia de cirugía y corrección de fracturas. Sin negar que este mismo conocimiento estuviera presente en ciertas culturas, por ejemplo la Muisca[5].

 

En estos primeros tiempos, se hace evidente la falta de establecimientos y de personal adecuado para la práctica médica, sin embargo, y a pesar de todos los inconvenientes que se presentaron, vale la pena resaltar algunos adelantos, como la fundación de un servicio de salud primario para la atención a los enfermos en sus casas.

 

Hospital San Pedro.Academia Nacional de Medicina. Publicaciones. http://www.encolombia.com/medicina/academedicina/academ26265-historia1.htmUno de los hechos más relevantes de este periodo fue la intervención del franciscano Juan de los Barrios[6], quien siguiendo la orden dada por el rey Felipe II dispone la construcción del primer hospital en Bogotá. Los trámites para la compra de terrenos y autorización de construcción duraron alrededor de 8 años (1564‑1576). El fraile de los Barrios había muerto en 1569, pero su obra fue terminada y puesta en marcha en 1603, bajo el nombre de “Hospital San Pedro”. Su funcionamiento administrativo fue autorizado bajo la Cédula de Felipe III del 16 de marzo de 1605.

Portada del libro "Práctica y Teórica de las Apostemas"  1625 de Pedro López de León. En :  « Del Arte Común de Curar a España y a las Indias Occidentales ». Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Volumen 24.  1997

La época de la conquista fue especialmente importante, como ya se ha dicho, en todo lo relacionado con el estudio y reporte de nuevas hierbas medicinales, las cuales apasionaron a un sinnúmero de cronistas, médicos y naturalistas europeos, de  tal suerte que la asimilación y aplicación del uso de estas plantas se encuentra reportado en la farmacopea utilizada por los primeros médicos que llegaron al nuevo mundo.

 

También vale la pena resaltar la llegada a Cartagena de Indias, del licenciado Pedro López de León (finales del siglo XVI), quien estuvo encargado de la atención médica del presidio de las galeras y quien fue autor de la obra “Práctica y Teórica de las Apostemas”, publicada en 1625[7]. El cual es un tratado sobre las apostemas o abscesos, en cuyo texto el autor pone de manifiesto la importancia que tiene la constitución y la alteración del temperamento del paciente en la evolución de este tipo de enfermedades, además consideraba la calidad del miembro afectado: más húmedo, más seco, más frío, más caliente. Este tipo de pensamiento, basado en el concepto del calor y frío se encuentra todavía muy anclado en la creencia popular y tradicional de muchas comunidades campesinas e indígenas de la América Latina[8].

 

 

 

 Índice  Continuación


 

 

[1]. Restrepo Zea Estela. 1997. « Del Arte Común de Curar a España y a las Indias Occidentales ». Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Volumen 24. P. 352 http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh24/documento/doc1/doc1a.pdf

[2] Reichel-Dolmatoff Gerardo.”Indios de Colombia. Momentos Vividos Mundos Concebidos”1992 http://www.villegaseditores.com/loslibros/9589138683/index.html

[3] Restrepo Zea Estela. 1997. op.citp.. P. 352 http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh24/documento/doc1/doc1a.pdf

[4] González Néstor. “Historia de la Medicina: Notas Sobre la Historia de la Medicina en Colombia” http://www.encolombia.com/heraldo2322801historia.htm.

[5] Ibíd.

[6] Forero Caballero Hernando. 2004. "Hospital San Juan de Dios de Bogotá. Reseña Histórica". Academia Nacional de Medicina de Colombia.  Publicaciones Medicina. Vol.26. Número 2 (65)  2004. http://www.encolombia.com/medicina/academedicina/academ26265-historia.htm

[7].Restrepo Zea. Op.Cit. P.358 http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/revanuario/ancolh24/documento/doc1/doc1a.pdf

[8] Faust Franz X.1990. “Apuntes al Sistema Médico de los Campesinos de la Sierra Nevada del Cocuy” Museo del Oro. Banco de la República. Boletín Nº 26. Bogotá. Colombia. pp. 43 - 63 http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/bolmuseo/1990/bol26/mxxvi2.htm

 
Web www.gfmer.ch

print
Imprimir

line

Editado por Aldo Campana,