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Evaluación de la calidad de los servicios
de planificación familiar en Rosario
El Programa de Procreación Responsable
(PPR) de la Secretaria de Salud Pública de Rosario (Argentina): un análisis
de los factores que intervienen en la captación y adherencia de las mujeres
al programa
Introducción
Los consensos logrados por la comunidad internacional reconocen y
fundamentan el derecho que asiste a las mujeres y los varones de tomar
decisiones libres respecto a su capacidad reproductiva y su vida sexual.
A partir de la Conferencia Internacional de la Población y Desarrollo de
El Cairo de 1994, y de la Declaración de Naciones Unidas sobre Mujer,
celebrada en Beijing en 1995, surgen recomendaciones para los países
miembros entre las cuales se establece que, la salud reproductiva entraña la
capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgo de
procrear. Ello supone decidir respecto a si tener o no tener hijos, el
número de hijos y el intervalo entre sus nacimientos, y disponer de la
información y los medios necesarios para hacerlo, así como de condiciones
económicas, sociales y culturales que hagan posible decisiones libres y
seguras. También implica el ejercicio de la sexualidad y la orientación
sexual, libre de discriminación, coacción o violencia, así como el acceso a
la información sobre el cuerpo y a la educación sexual. En complementación a
ello el concepto de salud sexual alude a “la integración de los elementos
somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios
que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la
comunicación y el amor”. Se afirma que “tal noción de salud sexual supone la
adopción de un criterio positivo respecto a la sexualidad humana: la
finalidad de la asistencia prestada en ese sector debe ser el disfrute
intensificado de la vida y de las relaciones personales y no meramente la
procreación o las enfermedades de transmisión sexual” (1)
Los países deberán:
-
Asegurar que los programas y los servicios de salud no limiten el acceso
de los adolescentes y jóvenes a los servicios apropiados y a la
información que necesiten, incluyendo información sobre ETS y sobre abuso
sexual.
-
Eliminar cuando correspondiera, los obstáculos jurídicos, normativos y
sociales que impidieran el suministro de información y salud reproductiva
de los adolescentes y jóvenes.
-
Tratar de disminuir la morbilidad y mortalidad maternas hasta niveles en
que no constituyan un problema de salud pública. (2)
Otros documentos de Naciones Unidas
reafirman conceptos tendientes a eliminar las barreras legales que se
opongan:
-
a la enseñanza de educación sexual y de salud reproductiva en la educación
formal
-
a proveer información y servicios necesarios para que las parejas puedan
acceder al derecho de decidir libremente el número y espaciamiento de los
hijos
-
a prevenir los abortos mediante programas de planificación familiar y
-
a reconocer las necesidades específicas de los adolescentes/jóvenes
respecto a la educación e información sobre la salud sexual y reproductiva.
(3)
Además se plantea que el decidir sobre el propio cuerpo, la maternidad y
la sexualidad, son derechos insoslayables en la construcción de la
ciudadanía plena de las mujeres y los varones.
La salud sexual y reproductiva en Argentina
A pesar de los avances logrados a nivel internacional, Argentina, al
tratarse de un país que ha sido tradicionalmente pronatalista, sólo
recientemente ha comenzado a preocuparse por el tema, por lo que aún se
observan ciertos obstáculos jurídicos, normativos y sociales para el pleno
acceso de las mujeres a la información y servicios de salud reproductiva.
Como antecedente inmediato está la reciente creación de una norma
nacional que apunta a garantizar el acceso gratuito a la anticoncepción en
el ámbito público y privado, reconociendo el derecho a la procreación
consciente y responsable y el valor social de la maternidad y la paternidad
responsable. Se trata de la Ley Nacional de Salud Sexual y Procreación
Responsable (Ley Nº 25.673, Ministerio de Salud de la Nación Argentina/Decreto
1282/2003) cuyo Decreto Reglamentario (26/06/2003) establece la creación del
Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable a cargo del Ministerio de
Salud en coordinación con los Ministerios de Educación, de Desarrollo Social
y Medio Ambiente. Contempla entre sus enunciados más sustantivos:
-
Impulsar políticas sociales y educativas tendientes a la promoción de la
salud reproductiva, a la defensa y promoción de los derechos sexuales y a
la disminución de la morbimortalidad infantil. Dichas políticas buscarán
alentar la responsabilidad en el comportamiento sexual y reproductivo, a
los efectos de un mayor compromiso en la planificación de la familia.
-
Promover la salud integral y la accesibilidad a la información y
asesoramiento sobre formas de contracepción, contemplando particularmente
la promoción de la salud sexual en adolescentes.
El Programa considera entre sus objetivos
principales:
-
Garantizar a toda la población el acceso a la información, orientación,
métodos y prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y
procreación responsable.
-
Prescribir y suministrar los métodos o elementos anticonceptivos de
carácter reversible, no abortivos y transitorios, según criterios o
convicciones de los/las destinatarios/as, salvo contraindicaciones médicas
específicas, además de brindar los controles periódicos posteriores a la
utilización del método elegido.
-
Contribuir a la prevención y detección precoz de Enfermedades de
transmisión sexual, HIV / SIDA y patologías genital y ginecológica.
-
Promover la salud sexual de los adolescentes.
Asimismo se establece que todas las
prestaciones de salud deberán ser incluidas en el Programa Médico
Obligatorio, Nomenclador Nacional de Prácticas Médicas, y en el Nomenclador
Farmacológico y que el gasto que demande el cumplimiento del programa para
el sector público será cubierto con el presupuesto de la administración
nacional.
En la actualidad existen 14 provincias que tienen programas, normas o leyes
de Salud Reproductiva, en tanto el resto de las jurisdicciones aún no se han
adherido a esta directiva nacional.
En el ámbito local, casi 10 años antes de la creación de la Ley Nacional de
Salud Sexual y Reproductiva, la Secretaría de Salud Pública de la
Municipalidad de Rosario (SSP), ya había emprendido acciones específicas
dirigidas a la Procreación Responsable, las que posteriormente en 1997
lograron una mayor sistematización a partir de la reglamentación de la
Ordenanza Municipal Nº 6244 en la que el Concejo Municipal dispuso la
creación del Programa de Procreación Responsable , superando toda clase de
obstáculos ideológicos y religiosos.
Es así que, este Municipio fue uno de los primeros en tener una ley en este
sentido, precedido por antecedentes similares en la ciudad de Buenos Aires
(1988) y dos jurisdicciones provinciales, Mendoza y Chaco.
El texto de la Ordenanza plantea que por medio del Programa “se pone a
disposición de la comunidad la información, orientación, métodos y
prestaciones de servicios pertinentes que garanticen el derecho humano de
decidir libre y responsablemente sus pautas reproductivas”
En su artículo 5º establece que “Los métodos anticonceptivos que podrán
prescribirse son los existentes en la actualidad (abstinencia periódica, de
barrera, hormonales y dispositivo intrauterino) y se faculta a la SSP a
reglamentar la incorporación al programa de nuevos métodos debidamente
investigados y aprobados”, en tanto que el art. 6º señala que “en todos los
casos el método prescripto será el elegido por los solicitantes, salvo
contraindicaciones médicas específicas”.
El Programa de Procreación Responsable (PPR) en el ámbito
de Rosario
A. Características del contexto de aplicación
La ciudad de Rosario (Santa Fe, Argentina), tiene una población estimada
a junio de 2000 de 1.011.642 de habitantes (4), 53% mujeres y el 47% varones.
El 45,5% del total de mujeres residentes en la ciudad está en edad
reproductiva (15 – 49 años) y las adolescentes (10 a 19 años) representan el
30 % del total de mujeres en edad reproductiva, siendo su tasa de fecundidad,
41,3 por 1.000, similar a la de los otros grupos etáreos.
Siendo el principal polo de desarrollo industrial de la provincia de Santa
Fe, Rosario muestra entre sus principales características una alta
estratificación social como consecuencia de las posibilidades concretas de
inserción en el sistema productivo de diferentes grupos poblacionales,
agudizada en los últimos años por la crisis socio-económica; importantes
corrientes migratorias procedentes del interior de la provincia y de otras
regiones lindantes, impulsadas por la búsqueda de trabajo, que en número
creciente se concentran en las llamadas áreas marginales, constituyendo
grupos poblacionales con un alto nivel de criticidad en sus condiciones
materiales de vida.
Si bien, desde el punto de vista demográfico, los indicadores globales de
fecundidad y mortalidad son los característicos de una población en vías de
envejecimiento, estas cifras ocultan las altas tasas de natalidad que
ostentan los sectores con condiciones más precarias de vida. Estos sectores
insertos en el mercado informal de trabajo y, en consecuencia, sin cobertura
para la asistencia de salud son los destinatarios directos de las acciones
que desarrollan los efectores públicos.
Integrado por tres sub-sectores: privado, de la seguridad social y pública,
el sistema de salud brinda de manera diferenciada las respuestas a las
demandas de la población según posibilidades económicas y de acceso a los
servicios de salud.
Se estima que el 50% de la población no cuenta con un sistema de cobertura
de atención médica, en consecuencia esta población es cubierta por el
subsector estatal. En este subsector coexisten dos jurisdicciones
político-administrativas: subsector público provincial y municipal, con
diferentes políticas y modelos de salud, con infraestructura y recursos de
salud diferenciados como también cierta heterogeneidad en las estrategias de
prevención y promoción de salud, etc.
Esto implica serios obstáculos para articular las acciones y lograr una
mayor eficiencia de los esfuerzos entre ambas jurisdicciones. Al existir una
indefinición de las respectivas poblaciones objetivo, las demandas se
canalizan alternativamente a efectores provinciales y municipales,
dependiendo de las características de la oferta en relación con necesidades
particulares de atención, condiciones de accesibilidad, etc. por lo que los
gastos en salud se ven afectados por sobreprestaciones, replicaciones de los
procesos diagnósticos y de tratamiento, de distintas actividades preventivas
etc.
El Gobierno Municipal de la ciudad de Rosario destina el 25% de su
presupuesto al desarrollo, sostenimiento y fortalecimiento del área de Salud
Pública, mientras una proporción semejante se asigna a las otras áreas
sociales (Promoción Social, Vivienda, Cultura) para promover la equidad y
hacer realidad la existencia de una ciudad con igualdad de oportunidades
para todos sus habitantes.
La Salud Pública municipal, constituye un sistema de atención en una red de
servicios con el objetivo de alcanzar mayor eficacia y calidad en la
atención de las necesidades de la comunidad. En los últimos cinco años se ha
iniciado un proceso de descentralización político-administrativa del
municipio, que en el campo de la salud está generando una mayor autonomía
relativa en la organización y funcionamiento de los servicios de salud al
nivel de cada uno de los seis distritos en que actualmente se subdivide la
ciudad.
La red de servicios de salud está organizada según distintos niveles de
atención, con efectores propios en todos los distritos urbanos que conforman
la ciudad: 47 Centros de Atención Primaria de la Salud, 3 hospitales
polivalentes (Intendente Carrasco, Hospital Dr. R. Sáenz Peña y Alberdi), 2
de alta complejidad (de Niños V. J. Vilela y de Emergencias Dr. Clemente
Alvarez) y 2 maternidades (Maternidad Martín y Maternidad del Hospital Dr.
R. Sáenz Peña). A su vez, desde el año 2000, estas instituciones articulan
sus acciones con un Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario
(CEMAR) como referencia de segundo nivel de complejidad para la atención
especializada ambulatoria derivada de los Centros de Atención Primaria de la
Salud (APS).
B. Implementación del PPR
Actualmente el PPR (5) está integrado al denominado Programa de Salud
Integral de la Mujer. El mismo promueve un modelo de atención integral
sustentado en el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos y
en el fortalecimiento de la equidad de género como ejes centrales para
contribuir al desarrollo de las potencialidades personales y sociales de las
mujeres.
Reconoce como líneas de intervención los principales aspectos vinculados a
la salud sexual y reproductiva de las mujeres como la procreación
responsable, como también la prevención y detección temprana de cánceres
ginecológicos, la prevención primaria y secundaria de la infección por VIH,
la atención y cuidado del embarazo y las acciones tendientes a la prevención
y contención de las situaciones de violencia contra las mujeres.
Sus respuestas se brindan a través de la articulación de estrategias
complementarias, a saber:
-
La promoción de la salud, la prevención y el diagnóstico precoz para
potenciar el autocuidado y las actitudes conscientes, responsables y
deseadas en relación con la sexualidad, la maternidad, y los cuidados del
cuerpo mediante procesos de información, educación y cuestionamiento de
los modelos sociales femeninos y masculinos.
-
La participación comunitaria, a través de los grupos de mujeres reforzando
los encuentros entre población-equipos de salud.
-
La coordinación interinstitucional entre distintas áreas gubernamentales y
Organizaciones Civiles.
-
La capacitación permanente de recursos humanos, técnicos y comunitarios,
con el propósito de incorporar la perspectiva de género en las prácticas
cotidianas de salud y tender al mejoramiento continuo de la calidad de
atención.
-
La articulación y coordinación del Programa de Salud Integral de la Mujer
con el conjunto de programas o áreas dependientes de la SSP.
Siguiendo las pautas de la ordenanza
municipal de creación del PPR, los objetivos prioritarios y específicos de
este programa son los siguientes:
-
Garantizar información, educación y acceso a los métodos anticonceptivos (reversibles
y aprobados por el Ministerio de Salud de la Nación Argentina) en forma
gratuita a la población con menores recursos socio-económicos .
-
Informar sobre el riesgo del embarazo fuera de las edades consideradas
adecuadas para la reproducción.
-
Estimular y favorecer los períodos intergenésicos no menores de 2 años.
-
Propender a la educación de la comunidad para evitar embarazos no deseados.
-
Disminuir el número de abortos provocados, la morbimortalidad materna y
perinatal.
-
Contribuir a la difusión de la información relacionada con la prevención
del HIV/SIDA y enfermedades de transmisión sexual.
-
Detectar precozmente las enfermedades de transmisión sexual y patologías
del aparato genital.
Durante el proceso de implementación del
PPR se contó con el asesoramiento de expertos de UNICEF, del Area Mujer del
Ministerio de Salud de Chile, de la Organización Panamericana de la Salud
(OPS/OMS) y del Centro Rosarino de Estudios Perinatales (CREP). Se
realizaron Seminarios de Formación con los equipos de salud intervinientes a
los fines de generar un compromiso con la temática y se consensuaron los
criterios de priorización para la inclusión de la población usuaria
destinataria de la dación gratuita del método anticonceptivo. Estos
criterios no representan condiciones de restricción sino parámetros
relativamente flexibles que permiten orientar las respuestas anticonceptivas
de manera equitativa. Los mismos son:
-
Mujeres de hasta 20 años con partos o abortos previos (prevención
secundaria en adolescentes)
-
Mujeres con 4 hijos o más
-
Mujeres con VIH/SIDA
-
Mujeres con antecedentes de enfermedades que compliquen el embarazo, parto
o puerperio
-
Mujeres con aborto reciente al momento de la consulta
Son responsabilidades del equipo de
gestión (6):
-
Planificar los lineamientos generales de las acciones relativas a la
sexualidad y salud reproductiva que se desarrollen en la red de salud.
-
Detectar e identificar nudos problemáticos relativos a los procesos de
salud-enfermedad-atención a los fines de consensuar criterios de
resolución comunes para toda la red de salud.
-
Capacitar y actualizar sobre los diversos métodos anticonceptivos según
los criterios de elegibilidad de acuerdo a las características del
contexto local.
-
Sensibilizar y capacitar a los equipos de salud en la utilización de la
perspectiva de género para el abordaje de salud de mujeres y varones.
-
Implementar acciones que faciliten la organización de los servicios para
potenciar la autonomía de las mujeres y la optimización de su
accesibilidad.
-
Articular los distintos niveles de la red propiciando la integralidad en
la atención.
-
Evitar las modalidades de prestación que tiendan a la medicalización de la
salud reproductiva.
-
Monitorear el desarrollo del programa para retroalimentar el proceso de
gestión, evaluando tanto las prestaciones desde los efectores como las
acciones de prevención y promoción desarrolladas en grupos poblacionales.
Son responsabilidades al nivel de atención:
-
Priorizar la consulta periódica dirigida a la promoción, prevención y
asistencia en el área ginecológica.
-
Informar y orientar a mujeres y varones en temáticas relativas a
sexualidad, a opciones reproductivas teniendo en cuenta los deseos,
necesidades y posibilidades de cada sujeto.
-
Brindar en la consulta ginecológica el acceso y uso de los métodos
anticonceptivos elegidos de acuerdo a la situación específica de cada
mujer.
-
Impulsar la atención anticonceptiva de las mujeres que tienen sus partos
en las maternidades municipales de manera articulada con el resto de la
red de salud, en particular con APS según criterios de accesibilidad.
-
Estimular la construcción del vínculo entre la mujer y su familia con el
equipo de la maternidad en el proceso de atención al parto para
posibilitar el aprovechamiento de este contacto e intervenir oportunamente
en los cuidados anticonceptivos disponibles para facilitar su elección y
uso luego del parto.
Las acciones del Programa fueron implementadas en los 3 hospitales
polivalentes (Hospital Intendente Carrasco, Hospital Dr. Roque Sáenz Peña y
Hospital Alberdi), en las 2 maternidades (Maternidad Martín y Maternidad del
Hospital Roque Sáenz Peña) y en 36 de los 47 Centros de Salud de APS.
Desde sus inicios, a los fines del monitoreo del Programa se creó un
sistema de registro único para evaluar la captación, continuidad y
adherencia al PPR. Se diseñaron fichas ad-hoc las cuales son remitidas al
Sistema Municipal de Epidemiología de la SSP para su procesamiento y
análisis.
C. Avances y resultados
Desde su implementación (1997), el PPR ha brindado de manera gratuita los
métodos anticonceptivos (MAC) y los controles médicos consecuentes a la
población de los sectores más desprotegidos de la ciudad.
Los insumos anticonceptivos entregados a los efectores de salud municipales
son: métodos hormonales (oral e inyectable), DIU y preservativos, junto a la
información sobre todos los métodos de cuidado existentes. Al momento actual
se entregan aproximadamente por mes 15.300 ciclos de anticonceptivos orales
(93% corresponde a APS y 7% a Hospitales), 1.800 tratamientos con
anticoncepción inyectable (74% corresponde a APS y 26% a Hospitales), y 210
DIU aproximadamente .
1. Un análisis particularizado en 8.410
mujeres, que corresponden al 75% del total captado por el PPR desde su
implementación hasta diciembre de 2000 (10), arrojó los siguientes
resultados generales:
-
1764 casos (21.0%) ingresaron por las dos maternidades y 6646 (79.0%) por
los Centros de Salud.
-
De las 8410 mujeres, 42.7% permanecería bajo programa, 39.6% había
abandonado, para 1481 mujeres (17.6%) no se disponía de los registros
correspondientes y en 2 casos la interrupción obedeció a la decisión de
embarazo.
La permanencia bajo programa muestra una clara asociación con la edad de
las mujeres, ya que el porcentaje de abandonos es significativamente más
importante en las menores de 20 años. Desde una perspectiva epidemiológica,
al reunir escasamente una quinta parte de las mujeres captadas, lo
observado en el grupo adolescente estaría reflejando una muy baja
cobertura del PPR, atendiendo a la importancia numérica de las jóvenes en
la estructura poblacional de áreas precarias y, a la vez, estaría
explicando la persistencia de los embarazos a esas edades, que se
mantienen concentrando un 30% del total de los embarazos anuales, cifra
que llega a 10% entre los 10 y 17 años.
-
El nivel de instrucción que fuera consignado sólo en las maternidades y
con omisiones en el 19.8% de los casos, también muestra asociación con la
posibilidad de las mujeres de permanecer bajo programa, básicamente a
expensas de quienes han completado la escolaridad secundaria. Entre ellas,
que reúnen una proporción del 16.9% del total de mujeres con datos, el
porcentaje de abandonos se reduce a 38.5%, siendo de 50% o más en menores
niveles de instrucción.
-
Aunque la ausencia de información sobre los métodos utilizados por la
mujer antes de su ingreso al PPR llega a un 56% de los casos, parecieran
importantes algunos cambios registrados, a saber: que un 28.1% utilizaba
anteriormente anticonceptivos orales (ACO), cifra que pasó a ser de 69.3%
una vez incorporadas al programa, del mismo modo el uso del DIU que se
incrementó de 2.8% a 12.9% y el de medroxiprogesterona que de 1.4% aumentó
a 16.4%. Otros métodos anticonceptivos, como el uso de profilácticos o el
coitus interruptus e incluso el no uso de ningún anticonceptivo, con
cifras mucho más reducidas, experimentaron un descenso importante a
expensas de la incorporación de las mujeres al programa.
-
La opción por el método anticonceptivo se asocia a la permanencia o no de
la mujer bajo programa. En efecto, resulta significativamente mayor la
continuidad cuando los métodos elegidos fueron el DIU o los inyectables
mensuales, en tanto que el porcentaje de abandonos supera al 50% de los
casos, cuando se trata de ACO o la medroxiprogesterona.
La insuficiencia general de la información disponible conduce también a
que alrededor de 2000 mujeres ingresaron al programa sin la
correspondiente mención del criterio de inclusión. Cuando el dato fue
consignado, los criterios prioritarios (mujeres con 4 hijos o más o bien
menores de 20 años con partos o abortos previos) fueron los motivos de la
incorporación de otras 2000 mujeres aproximadamente. En el otro extremo,
fue mínima la captación por antecedentes de HIV/ SIDA, de enfermedades que
compliquen el embarazo, parto o puerperio o de abortos recientes.
A estos resultados generales, caben
agregar otras particularidades observadas en el accionar de los Centros de
Salud al interior de cada distrito de la ciudad.
-
En primer lugar, que de los 36 Centros de Salud que participan del PPR
(76.6% de los 47 efectores) sólo 30 proporcionaron alguna información.
-
Se observa una variación significativa de aportes de los Centros de Salud
a la captación general de mujeres al programa al interior de cada distrito.
Si bien en los distritos Sur y Oeste, es posible identificar dos Centros
de Salud que han contribuido respectivamente con más del 54% de los casos
que ingresaron al PPR dentro del distrito, los otros Centros reducen su
participación ostensiblemente llegando a cifras mínimas como 0.8% en Sur y
2.3% en Oeste. Los restantes rangos de variación de los aportes son de 0.4
a 34.5% para 7 Centros de Salud del distrito Sudoeste, 0.5 a 31.2% para 6
Centros de Salud del distrito Noroeste y de 0.2 a 42.3% entre los 7
Centros de Salud del distrito Norte.
-
Otros datos de significación aluden al porcentaje de abandonos, que
globalmente llega a ser de 44.6% y con dos distritos (Sur y Noroeste) con
cifras que superan el promedio, 53.6% y 49.3% respectivamente. Sin
embargo, las variaciones por distrito deben relativizarse dado que también
existen serias insuficiencias en los registros sobre la permanencia o no
de las mujeres bajo programa, oscilando entre un 22.6% de casos sin
información para el distrito Sudoeste hasta el distrito Norte donde la
información resultó completa.
-
Particularizando el análisis en aquellos Centros de Salud con mayor
volumen de mujeres captadas, en general el porcentaje de abandonos resulta
superior a 50%. También referido a abandonos y en coherencia con lo
observado globalmente, la proporción es mayor a 50%, sostenidamente en
todos los distritos cuando la edad de la mujer es menor a 20 años.
-
Desestimando el análisis de la permanencia de las mujeres en el PPR según
el método anticonceptivo seleccionado, debido a las insuficiencias
señaladas en la consignación de datos sobre abandonos, cabe no obstante
mencionar la regularidad observada en los distintos distritos respecto del
método elegido: en su mayoría las mujeres seleccionan los anticonceptivos
orales, con porcentajes que oscilan entre 65 y 84% según el distrito,
estando en segundo o tercer lugar, dependiendo del área, el DIU y la
Medroxiprogesterona entre un 7 y 14% de los casos, con la sola excepción
del distrito Oeste en que 24% adhirió al DIU (se trata del mismo distrito
que presenta el 65% de adhesión a ACO).
-
Ciertas variaciones por distrito fueron observadas en términos de los
criterios por los cuales las mujeres fueron captadas. En tres de los
distritos predomina la falta de información respecto del criterio de
inclusión, y en los otros dos distritos, resulta importante la
incorporación de las mujeres según los dos criterios prioritarios (menores
de 20 años y mujeres con 4 hijos o más). Resulta destacable, que no existe
captación de mujeres por HIV/ SIDA en cuatro de los cinco distritos, con
excepción del Sudoeste que exhibe un porcentaje mínimo de ingresos según
este antecedente.
2. Otras fuentes consultadas de las dos
maternidades municipales dan cuenta que el intervalo intergenésico ha
aumentado en los últimos años, pasando de un 35% de mujeres con un intervalo
de 2 años en 1995 a un valor cercano al 50% para el año 2001.
Además, entre las consultas de primera vez en los Servicios de Ginecología y
Obstetricia, 15% obedece a motivos vinculados con anticoncepción. En el
ámbito de los Centros de Salud la solicitud de cuidados anticonceptivos
parece presentarse entre las primeras demandas de asistencia en el grupo de
mujeres entre los 14 a 39 años. Sin embargo, no se suministran datos
precisos sobre el peso relativo de estos motivos de consulta en la demanda
general, como tampoco respecto de la proporción de mujeres captadas entre
las solicitantes de cuidados anticonceptivos.
3. Una información adicional cabe destacar.
Se trata de un estudio realizado en el Hospital de Niños V. J. Vilela en el
cual se encuestó a 176 madres cuyos hijos se encontraban internados durante
el mes de noviembre de 2000 (8). Los resultados obtenidos señalan que:
-
Sólo el 14% de las mujeres de Rosario y el 10% de las del interior
conocían la existencia del PPR.
-
Entre las 56 mujeres residentes de Rosario, que habían tenido su último
parto en una de las dos maternidades municipales, en un período inmediato
anterior de hasta dos años, sólo 5 (9%) conocían el programa.
-
Frente al 83% de las mujeres entrevistadas que manifestó su interés por
incorporarse al PPR, sólo una de ellas ya había sido captada.
4. La información reunida en los primeros
años de funcionamiento del PPR, permite puntualizar una serie de aspectos
críticos, de cuya resolución dependen las posibilidades de mejorar el
proceso de gestión y asistencia, el logro de una mayor cobertura y
adherencia de las mujeres al programa, etc. en coherencia con el marco
general de la propuesta programática orientada a la salud sexual y
reproductiva.
En primer lugar, uno de los aspectos centrales remite a la heterogeneidad
del accionar de los profesionales y equipos de salud en cuanto al
cumplimiento de las pautas del PPR, del nivel de compromiso con el mismo,
que podrían explicarse por razones y prejuicios ideológicos – religiosos,
por una hasta ahora insuficiente capacitación técnica, sin descontar como
otro posible factor, la irregularidad en la provisión de los insumos,
particularmente acrecentada en los últimos años.
En este último aspecto, cabe señalar que la situación de crisis económica
sufrida en el país y en nuestra localidad, dada fundamentalmente por la
devaluación monetaria, el aumento desmedido de los costos de los insumos del
área de la salud, la especulación de los laboratorios medicinales junto a la
importante caída de los ingresos municipales por tasas e impuestos del
presupuesto local entre los meses de Diciembre de 2001 a Abril de 2002, ha
tenido una repercusión sustantiva en las condiciones y posibilidades para
sostener la continuidad de los insumos necesarios para el desarrollo de las
acciones sobre anticoncepción.
Otros aspectos críticos se vinculan con el propio proceso de atención,
principalmente con el insuficiente cumplimiento de los criterios
prioritarios de inclusión de las mujeres, en particular el sector de
adolescentes y de mujeres con 4 hijos o más, y con la alta proporción de
abandonos y sus variantes según el método seleccionado y antecedentes de la
mujer como edad y nivel de instrucción.
La persistencia de estos nudos críticos condujo al equipo de gestión del
programa a implementar la nueva estrategia, la de las consejerías de salud
sexual y reproductiva, con la incorporación de promotores específicamente
capacitados para tal fin. Este nuevo recurso, fundado en la perspectiva de
una promoción más activa del programa, es aún incipiente, reducido en número,
con funciones sólo restringidas al ámbito hospitalario. Aún no se ha
previsto evaluar los efectos de su intervención tanto en términos de la
captación de las mujeres como en cuanto a su adherencia al programa.
Hasta tanto puedan articularse los esfuerzos de las dos jurisdicciones
(provincial y municipal) del sistema local de salud, no existe actualmente
posibilidad alguna de mediciones de cobertura poblacional. Ello no excluye
la necesidad de profundizar, en lo municipal, en qué medida la calidad de la
asistencia y de la transferencia de conocimientos sobre salud sexual y
reproductiva, como también el propio perfil socio-cultural – incluyendo lo
migratorio – de las mujeres pueden estar afectando la interfase población–servicios
y explicando los logros hasta ahora parciales del programa.
Uno de los aspectos operativos básicos, también crítico, del cual depende la
posibilidad de evaluación permanente del proceso de gestión y sus resultados,
es el referido al registro completo de los datos derivados de las
prestaciones, en el marco de un Sistema de Información eficaz, que contemple
las especificidades de las modalidades de intervención del PPR.
La experiencia reunida en los primeros años, da cuenta de la necesidad de
rediseñar el sistema implementado e incluir el tema de los registros en las
actividades de capacitación técnica del personal involucrado a fin de
mejorarlos en suficiencia y calidad. Cabe agregar, además, que la reciente
incorporación de promotores al PPR, abre una nueva línea de indicadores no
formulados inicialmente para evaluar su dinámica operativa, resultados y
efectos y dar cuenta del desarrollo y consolidación de esta estrategia de
intervención.
Objetivos y propósitos del Proyecto
A. Objetivo general
Analizar los efectos de las estrategias de intervención del PPR dirigidas
a la promoción, prevención y asistencia en salud reproductiva, en un grupo
seleccionado de mujeres de riesgo prioritario, en términos de sus
comportamientos vinculados al programa y en función de sus características
de riesgos, socioculturales y migratorias, y concepciones y prácticas
relacionadas con sexualidad y salud reproductiva y asegurar la provisión de
métodos anticonceptivos a todas las mujeres bajo programa durante un periodo
de seis meses.
B. Objetivos específicos
-
Analizar los efectos de la
estrategia de consejería para la captación al programa un grupo
seleccionado de mujeres de riesgo prioritario, en salas de internación
para el parto/ aborto de las dos maternidades municipales, en servicios de
ginecología de los hospitales Sáenz Peña, Carrasco, Alberdi y Vilela,
Maternidad Martín y en consultorios generales de Centros de Salud de APS,
en función de las características de riesgo, socioculturales y migratorias
y concepciones y prácticas relacionadas con sexualidad y salud
reproductiva de las potenciales beneficiarias.
-
Analizar los comportamientos de
un grupo seleccionado de mujeres de riesgo prioritario captadas por el PPR,
relativos a métodos anticonceptivos adoptados, lugar de asistencia,
cumplimiento de las citaciones y permanencia bajo programa durante un año,
en función de sus características de riesgo, socioculturales y migratorias
y concepciones y prácticas relacionadas con sexualidad y salud
reproductiva, nivel de satisfacción con la asistencia recibida y razones/causas
de los eventuales abandonos.
-
Proveer de métodos
anticonceptivos a todas las mujeres bajo programa durante un periodo de
seis meses a partir de la iniciación del estudio.
C. Propósitos
La identificación de puntos críticos a partir de los hallazgos, como
también la verificación de la pertinencia y propiedad de las actividades
implementadas hasta ahora por el PPR, habrán de contribuir genéricamente al
reforzamiento, consolidación y proyección del PPR en el ámbito de Rosario.
En particular, sus resultados permitirán identificar espacios y contenidos
de capacitación para el personal a todos los niveles de gestión para lograr
una mayor conciencia y compromiso con el programa.
Otros aportes se relacionan con las posibilidades inmediatas de revisión del
actual sistema de información como también la incorporación de nuevos
indicadores a fin de encarar un monitoreo sistematizado y permanente del PPR.
Finalmente, a partir de los resultados habrán de plantearse nuevas líneas de
investigación y profundización en un proceso de permanente retroalimentación
del PPR.
Metodología
Se trata de una investigación operacional para poner a prueba los
resultados de la intervención de la consejería en salud reproductiva bajo
una modalidad ampliada respecto de la definida actualmente por el PPR y
proyectada a los Centros de Salud de APS, que aún no han incorporado esta
estrategia.
Como modalidad ampliada, se entiende una participación más activa y
sistematizada de los promotores intensificando los contactos directos con
las mujeres de riesgo prioritario. Esto implica un seguimiento a partir de
la primera entrevista general de promoción del PPR, con contactos sucesivos
que tendrán por objeto identificar los factores intervinientes en dos
situaciones críticas: la no incorporación al programa y los eventuales
abandonos, así como el reforzamiento de las actividades de apoyo y asesoría
por parte de los promotores de salud. Como contrapartida se prevé, además
recabar el nivel de satisfacción respecto de la atención recibida en mujeres
que a lo largo de un año de seguimiento permanecen bajo programa.
A. Selección de casos
El universo en estudio está integrado por mujeres residentes en Rosario
que se asisten en los efectores municipales de salud, sin cobertura por obra
social, cuyas condiciones de riesgo, conforman los sectores prioritarios
para la promoción, prevención y atención del PPR: adolescentes (menores de
20 años), mujeres con 4 hijos o más, con aborto reciente, con antecedentes
de enfermedades que complican el embarazo o puerperio (hipertensión,
eclampsia o preclampsia, diabetes, cardiopatías) y con HIV/SIDA.
Se identifican dos marcos de referencia para la selección de los casos bajo
estudio:
-
Mujeres asistidas para el parto/aborto
en las dos Maternidades municipales durante un período, a fin de
intensificar las acciones de prevención de futuros embarazos en el sector
de multíparas o con antecedentes de aborto reciente, HIV/SIDA o de
enfermedades que complican el embarazo o puerperio.
La información disponible para 2002 (anexo cuadro 2) indica que, en
promedio, el número asistido de mujeres por mes bajo condiciones de riesgo
fue de 262, 177 en la Maternidad Martin y 85 en la del Hospital R. Sáenz
Peña, aportando cada una, respectivamente, el 67.6% y 32.4% de los casos
mensuales de riesgo.
Definiendo la muestra en un total de 300 mujeres, este grupo será captado,
antes del egreso de la institución, en sucesivos días abarcando un período
de 33 a 35 días, de modo de totalizar 200 casos en Maternidad Martin (Promedio
6 partos por día de mujeres en riesgo), y 100 en el Hospital R. Sáenz Peña
(a razón de 3 partos por día).
No obstante, el período definido podía ampliarse unos días más, ante
situaciones de mujeres no residentes en Rosario o que disponen de
cobertura por Obra Social, información sobre la cual no se llevan
registros confiables.
-
Priorizando las acciones de prevención
primaria, el otro marco de referencia estará constituido por las
adolescentes (menores de 20 años) que demandan asistencia en los Centros
de Salud o en los servicios de ginecología de los hospitales Carrasco,
Alberdi, R. Sáenz Peña, de Niños Vilela y de la Maternidad Martín.
Fijada la muestra en un total de 450 adolescentes, estas serán captadas a
posteriori de la consulta, inmediatamente después de producida la misma.
En cada hospital la captación se hará en sucesivos días de consulta, sin
interrupción, hasta totalizar 30 casos (total 150 casos hospitalarios).
Respecto de los Centros de Salud se seleccionarán 10 centros entre los 30
que intervienen actualmente en el PPR, a razón de 2 por distrito, tomando
como base la información del Sistema Municipal de Epidemiología (9) y
siguiendo el criterio de la mayor o menor participación particular de cada
centro en la captación de mujeres al Programa del total captado en cada
distrito. Los centros seleccionados (anexo cuadro 3) corresponden a dos
situaciones polares en cada distrito: uno con el mayor aporte de mujeres
captadas y, con un volumen similar de consultas anuales, otro que registra
una mínima captación.
En forma similar al mecanismo adoptado para hospitales, las adolescentes
serán captadas en sucesivos días de consulta, sin interrupción, hasta un
total de 30 casos por centro (total de casos 300).
B. Desarrollo Metodológico
Los casos seleccionados en la inmediatez de la atención del parto/aborto
(300 mujeres) y al concluirse la consulta a servicios hospitalarios o de
Centros de Salud (450 adolescentes), conformarán las cohortes de partida
para su seguimiento a lo largo de un año, utilizando el método de
“trazadores” (7) descripto por Kessner, D. Et al.
Al momento de su captación a los fines del estudio, los promotores de salud
efectuarán la primera entrevista a las mujeres, utilizando formularios de
encuesta estructurados. Este primer contacto tendrá por objetivos:
-
Indagar sobre sus conocimientos respecto de salud sexual y reproductiva,
prevención de enfermedades de transmisión sexual, del PPR y de los
servicios disponibles, de las posibles opciones en relación con los
métodos anticonceptivos, etc.
-
Identificar las fuentes de información que remiten a dichos conocimientos
(servicios, profesionales, etc.)
-
Indagar sobre sus concepciones y prácticas relacionadas con sexualidad y
salud reproductiva, características socio-culturales y migratorias.
-
Informar sobre las características del PPR, servicios y opciones que
ofrece y orientar respecto del lugar de asistencia más accesible a cada
caso.
-
Indagar sobre las razones (ventajas u obstáculos) que invocan en cuanto a
su acceso potencial a los servicios y respecto del lugar de asistencia
elegido.
Según el método adoptado, se identifica un
primer momento de observación a los dos meses de la primera entrevista, que
implicará la revisión de los registros de todos los servicios hospitalarios
y de Centros de Salud involucrados en el PPR para verificar la incorporación
o no de las mujeres bajo estudio al programa.
Los sucesivos momentos de observación, el número variable según el caso,
implicará la realización de encuestas domiciliarias a mujeres:
-
que no hayan accedido al PPR pasado dos meses desde el primer contacto con
las mismas
-
que habiendo adoptado un MAC no concurrieron al control médico o no
retiraron la provisión del mes
-
que hayan mantenido un comportamiento irregular según las pautas
establecidas por el programa en relación con sus necesidades.
Estas situaciones surgirán de la revisión
periódica de los registros de los servicios de ginecología hospitalarios o
en Centros de Salud según el MAC adoptado.
Se utilizarán formularios estructurados ad hoc para recabar información
sobre las razones/causas que operaron en la no aceptación del programa,
incorporación tardía, abandono o no concurrencia de acuerdo con las
citaciones, etc. En estos sucesivos contactos, los promotores reforzarán sus
actividades de consejería en apoyo al PPR.
Tanto para certificar la captación de las mujeres al PPR y orientar el
trabajo de campo (encuestas domiciliarias) en los sucesivos momentos de
observación, como para proporcionar información general de todas las mujeres
de riesgo concurrentes a los servicios (base de comparación para medir los
efectos de estrategia de consejería), se implementará un protocolo básico
para sistematizar la información de todos los servicios, cuyo llenado será
responsabilidad de los profesionales intervinientes en la atención de las
usuarias. Sus principales contenidos aluden a condiciones de riesgo, fecha
de ingreso al programa y domicilio, opción de la usuaria, prescripción y
suministro de MAC, citaciones según método de prevención, para control o
provisión del recurso anticonceptivo, cumplimiento de las mismas, etc.
La falta de antecedentes que permitan estimar a priori el número de
entrevistas necesarias para estos casos lleva a establecer un número similar
al de las mujeres de las cohortes (750), dando la posibilidad de reiterar
dos o más entrevistas con los casos más problemáticos.
Al finalizar el año de seguimiento, se prevé una última entrevista a las
mujeres que permanecieron bajo programa, en servicio y a posteriori de la
consulta. Esto para registrar sus visiones y opiniones a partir de la
experiencia reunida de sus contactos con los servicios de salud, condiciones
de accesibilidad y nivel de satisfacción con la asistencia recibida, también
mediante un instrumento estructurado para tal fin.
Para la entrega de métodos anticonceptivos a todas las mujeres bajo programa
durante 6 meses (objetivo 3), se implementará un sistema de registro básico
por distrito y efector incluyendo tipo de método utilizado y edad de la
mujer.
C. Desarrollo operativo
Para el desarrollo operativo del proyecto se constituirá un grupo de
trabajo, con la incorporación de un miembro del equipo de gestión del PPR
por distrito y de los investigadores que conducen el estudio, bajo la
coordinación de un responsable designado ad hoc.
Este grupo tendrá la responsabilidad de:
-
Elaborar el protocolo básico para el registro sistematizado de datos en
apoyo al desarrollo del estudio.
-
Implementar el uso del nuevo registro de todos los servicios municipales
de ginecología y Centros de Salud del PPR, con la correspondiente
capacitación de los profesionales involucrados.
-
Elaborar los instrumentos de recolección de datos correspondientes a la
primera y subsecuentes entrevistas con las mujeres seleccionadas
-
Precisar los procedimientos y responsabilidades vinculados a la captación
inicial de las cohortes en estudio, por parte de los promotores, la
búsqueda, organización y suministro de la información, para las
entrevistas domiciliares, la realización de las mismas en los tiempos
establecidos, etc.
-
Capacitar y supervisar el desempeño de los promotores de salud,
estableciendo pautas para la realización de las actividades de apoyo/
asesoría durante las entrevistas, asegurar la confiabilidad de la
información de las encuestas, etc.
D. Plan de análisis:
Se definen dos líneas analíticas:
-
La primera al interior de cada cohorte para explicar el comportamiento de
las mujeres en relación con el PPR, ingresadas o no, que permanecieron o
no bajo programa y su satisfacción con la asistencia recibida entre
quienes permanecieron bajo programa durante el período en estudio.
-
Otra línea es para la medición de los efectos de la estrategia de
consejería, en que se tomará como referencia la información general
producida por los servicios sobre captación y permanencia bajo programa de
las mujeres en situación de riesgo – asistidas para el parto/aborto o
adolescentes consultantes a los Centros de Salud o servicios hospitalarios
– que acudieron en el mes previo al trabajo de campo del estudio, a
expensas de la promoción general del PPR, o sea, sin la intervención de la
estrategia de consejería bajo la modalidad ampliada.
En ambas líneas, precedido por un análisis
uni y bivariada, se prevé un análisis multivariado haciendo intervenir
condiciones de riesgo de las mujeres, métodos adoptados, antecedentes
socio-culturales y migratorios, concepciones y prácticas relacionadas con
sexualidad y salud reproductiva, etc. y tomando como factores de
clasificación los servicios a los que acudieron, Centros de Salud de alta o
baja captación, servicios de ginecología, etc.
En relación con el objetivo 3, se hará un análisis descriptivo por distrito
y efector interviniente del monto de insumos distribuidos por método
anticonceptivo y edad de la mujer.
Referencias bibliográficas
-
Gogna, S; Ramos, S; Romero, M. “La salud reproductiva en Argentina: estado
de situación y problemas críticos”, CEDES. Buenos Aires, Argentina. Año
1997. Mimeo.
-
Secretaría de Salud Pública. Municipalidad de Rosario. Programa de
Procreación Responsable. Primer documento de trabajo. Año 1997.
-
Idem 2.
-
Anuario Estadístico de la ciudad de Rosario. Dirección general de
estadísticas – Sección de Hacienda y Economía, Municipalidad de Rosario.
Edición 2002.
-
Secretaría de Salud Pública. Municipalidad de Rosario. Plan de Salud
Integral de la Mujer (subprograma PPR). Documento de trabajo. Año 2001.
-
Secretaria de Salud Pública. Municipalidad de Rosario. Salud Integral de
la Mujer. Primer Documento de Consenso. Año 2001.
-
Secretaría de Salud Pública – Sistema Municipal de Epidemiología.
Documento de Trabajo sobre actividades y resultados del PPR hasta el año
2000.
-
Peralta, V.; Simioni, A.; Gutiérrez, L. “Procreación Responsable. Visión –
Misión del Pediatra”.Revista Investigación en Salud. Publicación
Científica de la Secretaría de Salud Pública Municipal. Vol 5 Nº 1 y 2,
Rosario, ene. –dic. 2001
-
Idem 7.
-
Kessner, D.; Kalk, C.; Singer, J. “Assessing Health Quality, the case for
tracers”. The New England Journal of Medicine, 288, 1: 188 – 194, 1973.
ANEXO
Cuadro 1: Mujeres asistidas para el parto/aborto
en las Maternidades Municipales (Año 2002) (*)
|
Casos en el año 2002 |
Maternidad
Martin |
Maternidad
del Hospital Dr. R. Sáenz Peña |
Total |
|
|
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
Embarazadas asistidas |
4139 |
100,0 |
1841 |
100,0 |
5980 |
100,0 |
|
Subtotal con riesgo |
2133 |
51.5 |
1017 |
55.27 |
3150 |
52.6 |
|
Menores de 20 años |
1136 |
27,4 |
516 |
28,0 |
1652 |
27,6 |
|
4 o más gestas |
687 |
16,6 |
316 |
17,2 |
1003 |
16,8 |
|
con hipertensión previa,
preeclampsia, eclampsia, cardiopatías, diabetes |
243 |
5,9 |
153 |
8,3 |
396 |
6,6 |
|
Defunciones fetales intermedias o
tardías |
38 |
0,9 |
22 |
1,2 |
60 |
1,0 |
|
Con HIV/SIDA |
29 |
0,7 |
10 |
0,5 |
39 |
0,7 |
|
Abortos |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
(*) Fuente: CLAP (OPS/OMS) Sistema
Informático Perinatal. Estadísticas básicas. Agosto 2003.
Cuadro 2: Promedio mensual de mujeres
asistidas para el parto/aborto en las Maternidades Municipales
|
Promedio
mensual |
Maternidad
Martin |
Maternidad
del Hospital Dr. R. Sáenz Peña |
Total |
|
Embarazadas
asistidas |
345 |
153 |
498 |
|
Subtotal con riesgo |
177 |
85 |
262 |
|
Menores de 20 años |
95 |
43 |
138 |
|
4 o más gestas |
57 |
26 |
83 |
|
con hipertensión previa, preeclampsia, eclampsia, cardiopatías, diabetes |
20 |
13 |
33 |
|
Defunciones fetales intermedias o tardías/aborto |
3 |
2 |
5 |
|
Con HIV/ SIDA |
2 |
1 |
3 |
Cuadro 3: Centros de Salud
seleccionados (*)
|
Distrito |
Centro de
Salud |
Participación en el PPR (% de mujeres captadas del total captado por el
distrito) |
|
Oeste |
D.
Staffieri |
54,5% |
|
Rosselló |
4,4% |
|
Norte |
C. Casas |
42,3% |
|
1º de mayo |
6,2% |
|
Sur |
Sur |
55,6% |
|
Luis
Pasteur |
0,8% |
|
Noroeste |
R. Coulin |
30,7% |
|
J. H.
Dunant |
3,4% |
|
Sudoeste |
Champagnat |
34,5% |
|
San Vicente
de Paul |
6,5% |
(*) Fuente: Sistema Municipal de
Epidemiología. Documento de trabajo sobre actividades y resultados del PPR
hasta el año 2000.
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Editado por Aldo Campana,
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